Nacido en Ciudad de Guatemala en 1873 y fallecido en París en 1927, este narrador y cronista admite un tercer ejercicio: el dandismo, que él puso en práctica con un sentido escénico tan brillante como encantador. Sin duda, notable fue su habilidad en la crónica, ya desde los tiempos en que colaboraba en el Correo de la tarde, la cabecera que estaba a cargo de su admirado Rubén Darío. Con un trasfondo de diletantismo y bohemia, disfrutó de Madrid y París al tiempo que publicaba nuevas crónicas. Desde esta época lo acompaña una leyenda viajera justificada por sus numerosos textos en torno a lugares tan exóticos como el Japón. Con todo, este tipo de obras al estilo de Pierre Loti no siempre acredita la presencia de nuestro autor en los territorios que él convirtió en literatura.
Esbozos, uno de sus primeros libros, apareció en Madrid, donde asimismo formó parte su autor de la redacción de El Liberal, periódico que llegó a dirigir a partir de 1916. Su firma, cada vez más prestigiosa, apareció en ABC, el diario bonaerense La Razón y el habanero Diario de la Marina.
Además de un consumado devoto del galanteo, acentuado en amoríos como el que lo vinculó a la famosa espía Mata Hari, Gómez Carrillo disfrutó de los ambientes mundanos que compartían escritores de la talla de Oscar Wilde. En un plano menos frívolo, hay que hacer balance de sus magníficos ensayos, entre los que se citan Sensación de arte (1893), Literatura extranjera (1895), El modernismo (1905), En el corazón de la tragedia (1916), Literaturas exóticas (1920), Safo, Friné y otras seductoras (1921), Las cien obras maestras de la literatura universal (1924), y La nueva literatura francesa (1927). La misma imaginación se advierte en crónicas de viajes como El alma encantadora de París (1902), El Japón heroico y galante (1912), La sonrisa de la esfinge (1913), Jerusalén y la Tierra Santa (1914), El encanto de Buenos Aires (1914), La Grecia eterna y La Rusia actual (1920) y Vistas de Europa (1919). Para concluir, aunque sin alcanzar una calidad equiparable a la que logró en los dos géneros citados, vamos a mencionar novelas como El evangelio del amor (1922) y las tres que forman el ciclo Tres novelas inmorales, y que llevan por significativo título Del amor, del dolor y del vicio (1898), Bohemia sentimental (1899) y Maravillas (1899).
Enrique Gómez Castillo.