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La Antigua Guatemala

5. Seminario o Colegio Tridentino

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A lo largo de la segunda mitad del siglo xviii menudearon en la capital los edificios docentes. Santiago Sebastián López atribuye esa tendencia a un deseo de imitar a la capital de Nueva España y vincula su impulso al arquitecto mestizo José Manuel Ramírez. Ejemplificando esta usanza, resalta en su estudio el Colegio de Santo Tomás, fundado en 1678, destruido por el seísmo de 1751 y reedificado en 1763. Comprometidos con el núcleo urbano, se concentraron en un bloque vecino a la catedral y al Palacio de Capitanes Generales otras tres instituciones de esta naturaleza: la Universidad, el Colegio de Indios y el Colegio o Seminario Tridentino. Si bien cuenta este último con un

«patio de arcos mixtilíneos descansando sobre gruesas columnas; lo que destaca es la portada, que a su vez se corresponde, en lo estilístico, con las iglesias antigüeñas».

«Arte iberoamericano desde la colonización a la independencia», en Summa Artis, vol. XXIX, El arte iberoamericano del siglo xviii: El barroco tardío, Espasa Calpe, Madrid, 1985, p. 301.

Aparte de las marcas genéricas de su trazado, el Colegio es un fruto indirecto del Concilio de Trento, que animó a Felipe II a propiciar la fundación de seminarios en las diócesis americanas.

Ampliando este último detalle, confirma Elizabet Bell que dicho afán misionero motivó la creación de este Seminario de Nuestra Señora de la Asunción o Tridentino. La construcción, que empezó a mitad del siglo xviii, se prolongó al ampliarse las instalaciones con el Colegio de Indios. Decidida a justificar por qué el Seminario Tridentino es una de las edificaciones más bellas de Antigua, Bell escribe lo siguiente:

«No sólo corresponde a uno de los pocos [colegios] que se construyó, de acuerdo a un proyecto arquitectónico completo, sino que muestra una gran calidad artística, particularmente en la decoración con estuco y la portada del ingreso principal, espectacular por su belleza barroca».

Elizabet Bell, La Antigua Guatemala: La ciudad y su patrimonio, 1999, p. 52.

Añadamos que los tres claustros del complejo arquitectónico se corresponde con tres fuentes, «una de ellas partida por la mitad debido a que la propiedad se dividió» (Luis Luján Muñoz, Fuentes de Antigua Guatemala, Consejo Nacional para la Protección de la Antigua Guatemala, Editorial José de Pineda Ibarra, 1977, p. 32).

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