Conviene, de entrada, aclarar que no hubo una sino varias catedrales en la historia de Antigua y de su entorno. Con referencias tomadas de Elizabeth Bell, diremos que la primera catedral tuvo su sede en Almolonga. Hubo una segunda construcción, iniciada en 1542 por recomendación del obispo Francisco Marroquín. En 1543, el conjunto de los ingresos de las encomiendas de Pedro de Alvarado y de su esposa, fallecidos dos años atrás, hallaron un destino de utilidad en la construcción del templo. Aunque hubo más de un resquebrajamiento por culpa del terremoto de 1583, los daños pudieron arreglarse en 1616. Bastante después, en 1669, las autoridades demolieron esa catedral y asignaron nuevos fondos para que el capitán Martín de Andújar acometiese las obras de una nueva. Como si el destino quisiera impedir la buena marcha de la edificación, el trazado demostró su ineficacia sobre la marcha y fue necesario iniciar de nuevo los trabajos, esta vez bajo las órdenes de un arquitecto de confianza, José de Porres (La Antigua Guatemala: La ciudad y su patrimonio, Impresos Industriales, 1999, pp. 39-48). No es difícil hacerse una idea de cómo debieron de llevarse a cabo las obras gracias a una conocida pintura de Antonio Ramírez Montúfar (c. 1678). En palabras de Antonio Bonet, este lienzo,
«aparte de su valor estético, es un documento gráfico de indiscutible interés historiográfico. En ella vemos representadas todas las clases sociales y castas, los caballeros sobre sus corceles y las damas en sus carrozas, los peatones bien vestidos, los eclesiásticos, las castas más humildes y los indígenas que venden, sentados en el suelo, los productos de la tierra».
Antonio Bonet, «Ciudad y arquitectura en Guatemala. Siglos xvi, xvii y xviii», El país del quetzal. Guatemala maya e hispana, Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior, Madrid, 2002, p. 126.
Un texto de Santiago Sebastián López especifica las cualidades de tan amplio recinto. Dice el estudioso que dicho ejemplar catedralicio suma tres naves y dos de capillas, al estilo de lo que sucede en las catedrales de Morelia y Panamá; y añade que, a modo de soportes, empleó el constructor pilares cruciformes de sección alargada, con pilastras lisas en los frentes. A imagen de la catedral sevillana, también ésta presenta la Capilla Real detrás de la Capilla Mayor. Por lo demás, la fachada, si bien ha sido objeto de restauración,
«está dominada por la horizontalidad y el grosor, dos características antisísmicas, pero en su traza general denuncia la clara influencia de El Escorial, con acentuación de las soluciones manieristas».
«El arte del siglo xvii. Guatemala y Centroamérica, Colombia, Venezuela y Ecuador», en Summa Artis, vol. XXVIII, Espasa Calpe, Madrid, 1985, p. 561.
Esa cualidad antisísmica contrasta con las valoraciones de Juan González Bustillo, quien detalló en 1774 las desgracias que habían impedido la feliz marcha de la construcción catedralicia. Subraya el cronista los temblores de 1651, 1663 y 1666, y la reedificación iniciada el 29 de noviembre de 1669, para luego apuntar esta atribulada expresión:
«Coteje el desapasionado al lector estas fechas con las expresiones del historiador, sobre haber vivido los habitantes de Guatemala tan acobardados desde el año 1590 que en los sesenta años siguientes no se atrevieron a construir edificios de algún valor, y advertirá la miserable situación de aquella república afligida en todos tiempos, y el estado de la iglesia de que se trata, y de los demás que respeta a la decencia del culto divino».
«Razón particular de los templos, casas de comunidades, de edificios públicos…», 16 de mayo de 1774, Apéndice en Julio García Díaz, Destrucción y traslado de la ciudad de Santiago de Guatemala, Facultad de Humanidades, Universidad de San Carlos de Guatemala, 1968, p. 64.
Por lo que sabemos, el arte pictórico y la música sacra hallaron un marco idóneo en la catedral. Gravemente afectada por los seísmos de 1876, hubo que esperar hasta 1985 para que se acometiera una restauración eficaz, diseñada por el Consejo Nacional para la Protección de la Antigua Guatemala.