¡Salve, cara Parens, dulcis Guatimala, salve!
Delicium vitae, fons et origo meae:
Quam juvat, Alma, tuas animo pervolvere dotes,
Temperiem, fontes, compita, templa, lares.
Jam mihi frondosos videor discernere montes
Ac jugi virides munere veris agros.
Saepius in mentem subeunt labentia circum
Flumina, et umbrosis littora tecta comis:
Tum vario cultu penetralia compta domorum,
Plurimaque Ideliis picta vireta rosis.«¡Salud, salud, oh dulce Guatemala,
origen y delicia de mi vida!
Deja, hermosa, que traiga a la memoria
las dotes, las ofrendas que convidas;
tus fuentes agradables, tus mercados,
tus templos, tus hogares y tu clima.Ya me parece que tus altos montes,
a lo lejos mi vista determina,
y las praderas y campiñas verdes
que eterna primavera fertiliza.Cada rato me cercan las ideas
de los torrentes de aguas cristalinas,
y sus playas techadas de sombríos,
por donde las corrientes se deslizan:
los retretes de adornos decorados;
y los vergeles de las rosas chiprias».Traducción de Domingo Diéguez. Tomado de Carlos Enrique Berdúo Samayoa (compilador), La Antigua Guatemala en la poesía. Antología, Comité Coordinador de Entidades Culturales de La Antigua Guatemala, Guatemala, 2000, pp. 131-133.