Centro Virtual Cervantes
Artes

Ciudades Patrimonio > La Antigua Guatemala > Historia y tradición > Arquitectura religiosa (1 de 5)
La Antigua Guatemala

Arquitectura (1 de 5)

Arquitectura religiosa

«Como los humanos —escribe Michel Serres—, las ciudades se reconocen por sus andares» (El paso del noroeste, traducción de Sarah Mirkovitch, Debate, Madrid, 1991, p. 28). La idea es afortunada y, siguiendo a este filósofo francés, podemos identificar a Antigua con el intrincamiento de sus sonidos y con el movimiento de sus calles. En definitiva, la imagen tiembla y refleja el fluir de los días, los decires y discursos, el remolineo del viento y toda desviación con respecto al engañoso equilibrio que aseguran las tarjetas postales. La falta de espacio nos impide adentrarnos en toda esa gozosa complejidad antigüeña. No obstante, sirva este apunte para contextualizar la energía que rodea y habita los monumentos, no solamente en el sentido físico, sino en ese plano inefable que compete a la interacción humana.

Ahora bien, muchos caminos de lo humano conducen a la arquitectura, y de ellos, la espiritualidad es uno de los que mejor resuelve, en la práctica, el diseño de ermitas, conventos y catedrales. No obstante, bajo la definición de arquitectura religiosa hay propósitos variopintos, a partir de los que ha cuajado una notable bibliografía con el fin de glosarlos y responder a su lógica. A modo de orientación que amplíe los escasos datos que acá reunimos, cabe recomendar un texto de Ernesto Chinchilla Águilas, Historia del arte en Guatemala (Editorial José Pineda Ibarra, Guatemala, 1965) y otro de Antonio Bonet Correa, Las iglesias barrocas de Guatemala (separata de Anuarios de Estudios Americanos, vol. XXII, Sevilla, 1965). De Carlos Ayala es el libro Las formas y los días. El barroco en Guatemala (Turner, Madrid, 1989) y otro volumen de importancia para este asunto, El arquitecto mayor Diego de Porres 1677-1741, lleva firma de Luis Luján Muñoz (Editorial Universitaria, Guatemala, 1982). Del mismo autor, es muy recomendable la Síntesis de la arquitectura en Guatemala (Universidad de San Carlos, Guatemala, 1972). Con sus variantes, no hay duda de que este repertorio configura un excelente acompañamiento para estudiar la arquitectura de motivación religiosa en Antigua. Conviene, en cualquier caso, concentrar en las siguientes líneas las texturas, refuerzos y tensiones que caracterizan esa oferta monumental, por más que el lector ya quede avisado de ofertas literarias más expertas y jugosas.

En primer término de ese listado se sitúa la catedral. Sus primeros esbozos son tan antiguos como la ciudad. De 1543 data la la primitiva construcción. En fecha muy posterior, 1618, sitúan las crónicas el fin de los trabajos del arquitecto Martín Casillas. Aceptados los aportes precisos, Casillas «terminó la catedral —escribe Manuel Lucena—, que tenía tres naves (sin capillas laterales) y con la mayor cuadrada, cubiertas a la misma altura con bóvedas de crucería» («La ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala a través de los terremotos», en Javier Aguilera Rojas, Antigua. Capital del ‘Reino de Guatemala’, Secretaría de Estado de Cultura, Madrid, 2002, p. 28). Más adelante el ciclo catedralicio se prolonga: un nuevo edificio fue completado en 1669 por Manuel Andújar, quien luego cedió esta misión a José de Porres. Por fin, el 6 de noviembre de 1680 se celebró con toda solemnidad la dedicación de la catedral. En 1773 nos situamos de nuevo ante un fuerte arrebato geológico, capaz de arruinar lo que tantos años había costado edificar. Y aunque en 1780 se pretendió la reconstrucción, lo cierto es que, en todos los movimientos que hemos citado, el templo catedralicio resume el vaivén a que se vieron sometidos muchos conventos e iglesias en la ciudad: erigidos durante una luminosa secuencia, dañados en jornadas de espanto y en muchos casos, expuestos finalmente al abandono.

flecha a la izquierda (anterior) flecha hacia arriba (subir) flecha a la derecha (siguiente)
Centro Virtual Cervantes © Instituto Cervantes, . Reservados todos los derechos. cvc@cervantes.es