Hay un espacio en Alcalá de Henares, abierto al descanso y al ocio, en donde el recorrido acaba por fuerza adquiriendo ritmos del ayer. Y es que la Plaza de Cervantes proporciona la ocasión de animar la mirada con fachadas como las del Ayuntamiento y el Círculo de Contribuyentes. También es muy notable el papel que desempeña el Teatro Cervantes, aunque no estará de más que nos demoremos por un momento en la contemplación de otros detalles. Por ejemplo, sobresale en el centro de la Plaza la estatua de Miguel de Cervantes, cuya fundición en bronce debemos al escultor italiano Carlo Nicoli. Cuentan las crónicas que el monumento cervantino fue inaugurado el 9 de octubre de 1879, si bien al pedestal lo adornan unos relieves de fecha posterior, obra del alcalaíno José Neja. Tras esta imagen, resalta el Quiosco de la Música: un diseño trazado originalmente por el arquitecto Martín Pastells y convertido en realidad metalúrgica por los operarios de la Fundición Lebrero, de Madrid. Del Círculo de Contribuyentes ya damos noticia en otro rincón de este paseo, de modo que basta con apuntar aquí que fue fundado en 1893 y construido en 1901 de acuerdo con los planos del citado Pastells.
Si nos dejamos guiar por la sombra, llegaremos a la zona aportalada de la plaza, justo en donde se eleva el Teatro Cervantes. Esta edificación data de 1830, y ello se advierte en el corte romántico de sus formas y sus líneas arquitectónicas. Por otro lado, su planta de herradura alberga un curioso juego de estratos o, si se quiere, de identidades. Gracias a los investigadores, ya sabemos que la antigüedad del lugar esconde un rasgo admirable, y es que, bajo sus muros, el teatro sirve de carcasa a los restos del viejo Corral de Comedias de los Zapateros, fundado en 1601. Aunque más tarde, en 1769, el corral tomó forma de coliseo, lo cierto es que sigue siendo considerado una joya del Siglo de Oro, que incita a imaginar cómo se disfrutó del teatro en aquel tiempo lejano. Y esto queda insinuado por si también entre los curiosos hay aficionados a la liturgia teatral más ilustre: aquella que proveyó a nuestras letras de producciones tan sabias como regocijantes.
Como es sabido, hay en Alcalá de Henares un Teatro-Salón Cervantes, construido por iniciativa popular en el año 1888, pero éste, a pesar de contar con sus méritos propios, no debe confundirse con la edificación que motiva estas líneas.