Alcalá le causa una impresión inolvidable al amante de la arquitectura religiosa. Pero no se crea que este paseo por la monumentalidad piadosa es monótono y escasamente emotivo. De hecho, el Convento de Carmelitas de Afuera no sólo es una edificación representativa de lo que fue la villa en el siglo xvi. También incluye en su interior algunas sorpresas. Así, la colección artística que en él se custodia cuenta con una Inmaculada Concepción atribuida a Gregorio Fernández (1576-1636), magnífico escultor español, alumno de Francisco del Rincón, de Adrián Álvarez y de los Velázquez. A él se debe la codificación de la iconografía de Santa Teresa, también reflejada por Alonso del Arco en el cuadro que lleva por título Éxtasis de Santa Teresa, y que asimismo figura entre los bienes originales de este convento. Completando esta colección teresiana, hallamos varias reliquias de la santa de Ávila, entre ellas su crucifijo, varias cartas escritas por ella y un báculo que también fue suyo.
De ello no hay duda: se define en este lugar la presencia de Teresa de Cepeda y Ahumada (1515-1582), insigne escritora y religiosa, fundadora en 1562 del Convento de San José de Ávila bajo la regla de los Carmelitas Descalzos, beatificada en 1614 y canonizada en 1622. Desde 1591, también el Convento de Carmelitas de Afuera recoge el legado de la mística abulense. En su origen participaron de forma decisiva los condes de Castelar y, a modo de digresión, cabe aclarar que al erigirse más allá de la Puerta de Aguadores, los alcalaínos lo llamaron popularmente Convento de Carmelitas de Afuera.
Los estudiosos consideran que las trazas se deben a Fray Alberto de la Madre de Dios. A nadie se le oculta que el citado Convento de San José proporcionó un modelo acorde con los criterios de la Santa. Entre los elementos reseñables del templo citaremos la portada, de arco de medio punto y flanqueada por pilastras. Sobre éstas, aparece un friso con triglifo. En su correspondiente hornacina, la Virgen sostiene en brazos al Niño. En cuanto al interior, suele destacarse su trazado: una nave, con cúpula encamonada, esto es, hecha con camones armazones de cañas o de listones, y provista de un crucero cuyos brazos alcanzan una escasa dimensión.