Historias como la del Convento de Trinitarios Descalzos hacen que cualquier lector alcance a comprender el dramático fin del proyecto complutense, cuando éste sufrió las clausuras que se arbitraron en el siglo xix. Pero vayamos por partes. Nuestro breve relato da comienzo en 1601, cuando el beato Juan Bautista de la Concepción fundó ese convento que, al decir de los estudiosos, fue erigido por el maestro Sebastián de la Plaza.
Edificio destacado en la zona conventual, este convento luego sede de la Comandancia Militar puede ser visitado, y a él entramos recorriendo su característica escalinata, penetrando en la lonja. El proyecto se llevó a cabo junto al Colegio de Málaga, y tan largo fue el proceso que aún cabe distinguir los distintos estratos de la obra. En 1626 se inició la primera etapa de la edificación, que no estuvo concluida hasta 1639. Diez años después, el potentado italiano Octavio Centurión patrocinó una nueva etapa en los trabajos, y ese nuevo impulso permitió que fuese concluida la iglesia. Cercada por un hermoso muro, la lonja que antes mencionábamos viene a caracterizar la entrada principal. El templo, cuyo interior adopta la forma de cruz latina, luce asimismo una cúpula en su crucero, mientras que el convento se alza en torno a un patio de doble planta.
Vienen luego otros argumentos que permiten describir la arquitectura del conjunto. Por ejemplo, la fachada barroca, con ese frontón que la remata; y los relieves sobre el pórtico, fijados en muy distintos momentos. Perdidos aquéllos que lució el colegio originalmente, podemos ver hoy el escudo de la Orden Trinitaria, el de la Universidad alcalaína, el del rico Centurión y el de la Comandancia Militar.
La Desamortización de Mendizábal hizo que el templo y el convento pasasen a acuartelar dependencias guerreras en 1839. Así, tras pertenecer al cuerpo de Caballería, el antiguo convento fue luego ocupado por las instalaciones de la Comandancia Militar.
Procurando limitar los daños sufridos en ese brusco tránsito, un equipo de restauración ha intentado que su aspecto sea el que en principio le correspondió. Una vez remozado, se incorporó a la nueva Universidad de Alcalá. En sus dependencias funciona el Centro de Estudios Norteamericanos.