Un día cualquiera cinco mujeres quiteñas amigas de la adolescencia deciden volver a verse tras catorce años. Elena está esperando a su segundo hijo. Marina vive los avatares de la infidelidad. Diana, tempranamente viuda, comparte su soledad con su hija quinceañera. Tamara no ha abandonado su alocada vida entre chicos y drogas en los clubes. Esa noche visitarán a Alejandra, consumida por una enfermedad.
Ha combinado siempre su trabajo como productora y directora, además de haber trabajdo también como actriz. Produjo los cortometrajes Trench (2001) y Tuyo hasta la muerte (2002), y estuvo a cargo de la producción, promoción y distribución internacional de Fuera de juego (Víctor Arregui, 2002), primera película en ganar el premio Cine en construcción. Su opera prima es Esas no son penas, codirigida con Daniel Andrade, de la que también es guionista.
Realizó sus estudios de fotografía en el American Film Institute, en Estados Unidos. Ha estado a cargo de la fotografía de varios largometrajes y cortometrajes en Ecuador y en Estados Unidos, y ha dirigido y fotografiado los cortometrajes Trench (2001) y Tuyo hasta la muerte (2002). Esas no son penas es su primer largometraje como codirector.
«La película es muy cotidiana y tiene cosas muy pequeñitas, en donde la actuación tenía que ser muy real para que la película se sostenga. Un filme de estas características con una actuación floja no hubiera funcionado».
Anahí Hoeneisen, «Esas no son penas se buscó la profundidad de la actuación» en El Comercio (6 de mayo de 2007).
«"La vida de estas mujeres está contada a través de la falta de pareja. Aunque el hombre está ausente, la sexualidad para estas mujeres es muy importante", adujo la directora. Y así sucede en el filme, porque una de las protagonistas tiene marido y amante y es la que más sola se siente de todas».
Daniel Andrade, «Es difícil hacer cine en Latinoamérica».
http://www.esasnosonpenas.com/