Tres mujeres que se aman, se acompañan, y niegan la muerte. Un mismo bloque: el Monobloc. Perla retrasa continuamente la llegada de su muerte y comparte un monoambiente con su hija renga, Nena. En el monoambiente contiguo vive Madrina, la compañía permanente que dedica sus días a invadir la casa vecina con desbordes de alegría y alcohol, logrando por momentos breves que las tres olviden sus trágicos destinos.
Se formó en la Universidad del Cine de Buenos Aires. En 2000 filmó su ópera prima, Caja negra, que recibió varios premios internacionales. Monobloc es su segundo largometraje, al que le siguió Los santos sucios en 2009. Tambien ha realizado algunos trabajos para televisión como El Negro, Luz y Fer y Los exitosos Pells.
«Es difícil descifrar el universo simbólico de Ortega, solo comparable con ejemplos extranjeros, David Lynch, por ejemplo. Teatral por momentos, poético minimalista, por otros, pictórico, fotográfico, popular (…)».
Alejandra Portela, «Muchas estéticas en una sola» en Leedor (20 de diciembre de 2008).
«Después de un extraño naturalismo que Luis Ortega nos presentó en Caja negra (2001), con su segundo film, Monobloc, escapa aún más al canon realista que fundó las bases hace más de diez años del Nuevo Cine Argentino, y nos hace pensar que este, con estas nuevas miradas, aún goza de buena salud. La nueva historia de Ortega se adentra en los nebulosos espacios del sueño y el género de la ciencia ficción. Un espacio desconocido, lejano, opresivo, donde cuatro mujeres llevarán adelante la agonía de su propio universo.
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Siendo tan pocos los espacios, Ortega los construye a partir de fuertes colores y un punto de vista que, de a poco, intenta dar a conocerlos en profundidad (…) Estos espacios, y tal vez todo el film, pueden ser juzgados de cierto esteticismo y teatralidad, pero desde nuestra mirada, aunque con precisiones e imprecisiones, en ese riesgo reside su valor.
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Tenemos al contemplar Monobloc la plena sensación de que Luis Ortega es un cineasta inmerso en una búsqueda intensa y personal con su lenguaje y celebramos en ella su riesgo y su intensidad. En este mundo hiperpoblado de imágenes y realismo, Monobloc es un fuerte viento que sopla intentando derribar lo establecido».
Pablo Croci, «Ese fuerte viento que sopla » en El Ángel Exterminador (noviembre-diciembre de 2006).