Cristina es una joven de quince años que vive en un suburbio de Buenos Aires. Una mañana le hacen salir de clase y la llevan ante un juez, donde le aseguran tener pruebas de que ella es en realidad Sofía Lombardi, hija de una pareja de jóvenes arquitectos desaparecidos durante la «guerra sucia» de la década de los setenta, cuando miles de personas fueron secuestradas por las fuerzas armadas para no ser vistas nunca más.
Se formó en la Escuela de Arte Cinematográfico (EDAC) de Buenos Aires y trabajó en dirección, producción y cámara antes de rodar sus primeros trabajos, entre los que destacan el cortometraje Vibraciones y el mediometraje Retratos de la memoria, que obtuvo varios premios internacionales. Asimismo ha desarrollado su profesión en Hollywood como supervisor y editor de sonido en más de setenta largometrajes como El fugitivo, nominado al Óscar por mejor sonido, y amplió su formación con un máster en dirección cinematográfica en el American Film Institute de Los Ángeles, donde dirigió varios cortometrajes. Cautiva es su ópera prima. El guión fue seleccionado finalista en el Sundance Institute. Ganó el primer premio del INCAA por Ópera Prima y 2do Largometraje.
«Es la historia de una adolescente que repentinamente se entera de que tiene una realidad muy diferente a la que ella conocía y en el proceso aprende a redescubrirse (…) ¿qué pasa cuando te dicen que sos una persona diferente de la que pensabas que eras? Que tenés otro nombre, del cual nunca te habían dicho, que tenés una familia que jamás te habías enterado que existía, y de cuya trágica historia tu destino estaba íntimamente entrelazado.
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No puedo decir que la corriente nueva del cine argentino está marcada por una dirección precisa sino que refleja una gran cantidad de influencias que se expresan en la cinematografía (…) Los directores argentinos que me han interesado por su trayectoria son Lucas Demare, Torres Rios y Torre Nilsson. Me gustan algunas películas de Mujica, las búsquedas de los directores de los sesenta como Birri, Kohon, y algunas producciones más tarde de Aristarain y nuevos directores. Creo que con las nuevas generaciones el cine argentino se han enriquecido».