Durante una larga noche llena de encuentros venales e íntimos, Víctor, un chico de la calle apenas salido de la adolescencia, deberá enfrentarse a peligros inexplicables que se vuelven cada vez más graves: desconocidos que lo acechan, un accidente apenas evitado, un intento por matarlo tras abandonarse al placer, una locura asesina, una fuerza sobrenatural y también la ternura de una muchacha enamorada mas allá de la muerte. Antes del amanecer Víctor habrá aprendido que ese amor, al que su juventud ha sido ciega, puede volver a poseerlo, acaso para matarlo.
Cineasta y escritor nacido en Buenos Aires, se instaló en París en los años setenta y desde 1988 alterna su residencia entre Argentina y Francia. Entre sus películas se incluyen La guerre d’un seul homme (1981), Autoportrait d’un inconnu (1983), Guerreros y cautivas (1989), Citizen Langlois (1994), Le violon de Rothschild (1996), Fantômes de Tanger (1997), Le cinéma des cahiers (2001), Dans le rouge du couchant (2003) y Ronda nocturna (2004). También ha escrito varios libros como Vudú urbano (1985), La novia de Odessa (2001), Borges y el cinematógrafo (2002) o El rufián moldavo (2004).
«Hubo gente a la que le gustó mucho, y otros que me dijeron algo que me causó gracia: que tiene una mirada muy de extranjero porque se ven muchos cartoneros y mucha basura. Es muy difícil pasear de noche por Buenos Aires sin ver eso. Lo que pasa es que cuando uno vive acá no los mira porque son parte del paisaje urbano. Pero si ponés una cámara en la calle, en el encuadre entran tanto automóviles y transeúntes como cartoneros y montones de basura. No es una elección estética incluirlos. Si querés filmar en la calle, tenés que negociar con esa presencia».
Edgardo Cozarinsky entrevistado por Gaspar Zimerman en Clarín( 16 de mayo de 2005).
«Yo creo que aquello a lo que uno le da forma en la ficción es inventado a partir de cosas vividas. Hay un diálogo entre realidad e imaginación y llega un momento en que no se sabe exactamente cuál es el límite.
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Me gusta la gente desclasada, en general. La mezcla, lo impuro, la orilla, lo marginal, la línea de frontera: un taxi boy protagoniza mi filme Ronda nocturna. En los cuentos de La novia de Odessa, por ejemplo, hay desde identidades robadas hasta muertos que vuelven a buscar a quienes no los olvidaron. Mi primera novela, El rufián moldavo, teje un crimen en el marco de un ambiente prostibulario con un laberinto familiar que se entronca con el tango yiddish de los años 20. Me parece que en esos cruces es donde hay más conflicto, donde se enfrentan realidades complejas y diversas.
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Más que otra vida elegiría una máquina del tiempo: me gustaría estar de visita, pasar una semana en la Argentina de los años 30 (…) Esos fueron los años en que yo fui concebido, y, además, me atrae ese país anterior al peronismo. En esto no hay ninguna valoración positiva ni negativa (…) solo creo que es algo que se ha borrado, está tan lejos casi como el siglo xviii. Cuando veo películas de esos años, me interesa mucho cómo está vestida la gente, la manera de tratarse, la vida cotidiana en las formas, en lo que se ve de la calle... Es otro mundo, lejano pero no exótico, porque tiene que ver conmigo».
Edgardo Cozarinsky entrevistado por Raquel Garzón en Clarín (29 de julio de 2007).