Áxel es un hombre que ha dejado su profesión y ahora deambula entre los seres y las cosas. En su transitar hay cierta conciencia de un tiempo final. Un día conoce a una muchacha embarazada que está sola y entre ambos se forma una relación de mutua compañía, próxima al amor. La mirada de Áxel puede descubrir la llaga que se esconde en los días, lo roto, aquello que no podrá ser.
La película acompaña este tiempo, intenta atrapar algo del estado de cosas que nos rodean. Filme de palabras y gestos tímidos, de silencio frágil.
Licenciado en la escuela de cine del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales argentino en la especialidad de Guión, Santiago Loza ha realizado documentales y películas de ficción en vídeo, entre las que se encuentran el cortometraje Lara y los trenes y los mediometrajes Cartas para Ulises, Noche y día y La vida íntima de las tortugas.
Extraño (antes titulada Grieta) es su primer largometraje, al que le siguen Cuatro mujeres descalzas (2005), Ártico (2008), Rosa patria (2009) y La invención de la carne (2009), este último presentado recientemente en la sección Horizontes Latinos del Festival Internacional de Cine de Donostia-San Sebastián.
También escribe y dirige para teatro.
«Extraño significa en español, en tanto que sustantivo, 'extranjero a' o 'indiferente a'. El verbo extrañar significa 'lamentarse de lo que se abandonó'. El personaje de la película vive en esta lamentación sin poseer ningún recuerdo concreto de las cosas. No se acuerda de nada, no posee ni pasado ni futuro.
(…)
Durante los tres meses de la filmación el país cayó en la crisis económica. Las condiciones de trabajo fueron por demás precarias. Nos hicimos esta pregunta: ¿se puede hacer una película centrada en cosas íntimas mientras que afuera el pueblo se manifiesta por comida? Todo esto nos hacía sentir culpables. Teníamos ganas de salir y filmar lo que pasaba afuera. Pero ahora, con la distancia del tiempo, pienso que tuvimos razón de seguir con el proyecto inicial. (…)
Yo quise, de un cierto modo, describir la dificultad que tiene cada persona para soportar la presión de un sistema o de una civilización. El corazón humano es muy frágil para eso. Es un tema que puede inscribirse a cualquier país, incluso a los que poseen un cierto confort (…) Los personajes de mi película se lamentan del tiempo pasado, futuro, que ni siquiera existe. Los diálogos y los personajes envían a menudo a un espacio anterior, propio a la maternidad. Esta idea está presente en la película, especialmente a través del personaje de la mujer embarazada. Esto representa una posibilidad de renovación que contrabalancea la nostalgia de la película. Son cosas muy difíciles de expresar con palabras».
Santiago Loza entrevistado por Benoit Sauve en Músicargentina (5 de julio de 2003).