Beto Luna defiende el lugar en el que ha trabajado durante cuarenta años ante la inminente demolición del edificio. Osvaldo Lazzari, encargado del derribo, muestra en seguida una notable fragilidad emocional dominado por su realidad de precariedad laboral, de empleo no declarado y sin cobertura social, una condición muy similar a la de Beto. Ambos hombres terminan aliándose para enfrentarse a la gran metáfora de la demolición, no ya del edificio, sino de sus propias vidas. La gente acude y logra detener la destrucción pero la gran tensión del momento provoca un colapso a Beto y es conducido a un hospital. Para entonces, la gente ya ha tomado posesión del lugar y lo defiende con firmeza.
Estudió en la Universidad del Cine, en Argentina, de 1993 a 1996, y se graduó como camarógrafo y director de fotografía. Desde 1995 trabajó en la industria local y ha participado en más de quince largometrajes, entre ellos Pizza, Birra, Faso, Corazón Iluminado, No quiero volver a casa, 76-89-03, Solo por Hoy y Assassination Tango. Ha trabajado también en centenares de comerciales y videoclips con directores como Luis Puenzo, Pucho Mentasti, Lucho Bender, Brian Welsh, Diego Kaplan, Andrés Fogwill y Flavio Nardini, entre otros. En 1999 filmó Natural, su primer largometraje como guionista, director y productor, que además fue seleccionado en el BAFICI 2002 en la sección Lo Nuevo de lo Nuevo.
«A pesar de ser un tema social y económico de lo que nos pasó y nos sigue pasando, La demolición está tratada con muchísimo humor, es muy absurda y muy divertida (…) Creo que nos recuerda que en la vida para ser feliz no hay otra que pelear por lo que uno cree, hasta las últimas consecuencias».
Marcelo Mangone entrevistado por Nicolás Fernández en La Barra (febrero de 2006).