A sus treinta y cuatro años Pamela es una mujer pequeña y tímida. Trabaja como cajera en un supermercado de Montevideo, concurre a un templo religioso dirigido por un pastor brasileño, es adicta a los dulces y visita regularmente a su madre autista. Un personaje anónimo. Una vida sin brillo. De pronto, el milagro ocurre. Mensajes de un destino maravilloso llegan a Pamela por vías insólitas: un misterioso cliente, un travesti amable y carismático, sueños, códigos de barra, señales reales e imaginarias. El Salvador del próximo milenio está en camino y ella, virgen como es, podría ser la Elegida para traerlo al mundo. ¿Es esto posible? Si lo es, ¿por qué ella? Y si debe ser ella, ¿cómo soportar el peso de la misión divina? En el trayecto ocurre la paradoja de que a medida que Pamela se va volviendo más mística, también se vuelve más humana.
Comenzó en el periodismo cultural después de haberse graduado en Psicología en la Universidad de la República de Uruguay(1986). Escribió para diversos medios, en especial para El País Cultural, y fue miembro de su equipo coordinador entre 1994 y 2002. Publicó la revista especializada M cine (1995-1996) y colaboró con los mensuarios argentinos Film y V de Vian. Es autor del relato Alka-Seltzer (1994) y de la novela inédita Frío y naranja (1995), de la cual un capítulo apareció en el volumen colectivo La cara oculta de la luna (1996). Fue uno de los gestores y organizadores de la Muestra de Cine Radical, realizada en tres oportunidades consecutivas (Sala Zitarrosa, 1999; Cinemateca 18-Moviecenter, 2000, 2001). Desde 1996 es docente en la Escuela de Comunicación de la Universidad ORT de Uruguay, donde imparte talleres de periodismo cultural, de guión y de realización cinematográfica. Actualmente es coordinador académico del área audiovisual de esta institución. Junto a Ricardo Islas escribió el guión de La Isla del Minotauro, que obtuvo una mención en el concurso de guiones del INA (1996) y el mismo año fue seleccionado en la entrega del Fondo Capital IMM. Escribió el guión de Una forma de bailar, premio FONA 1996, con el que además debutó en la dirección. En 2000 volvió a ganar el premio FONA con el proyecto cinematográfico Alma Mater (originalmente llamado La señal).
«¿Queda algo sagrado en esta época signada por la ley de mercado, por la globalización, por la banalización de la cultura? Los adelantos tecnológicos ¿permiten por sí mismos hablar de un progreso con respecto a lo humano? ¿Existe algún refugio para desarrollar un sentimiento místico que no esté impregnado de ideologías e intereses espurios? ¿Queda aún lugar para la inocencia? Y, de ser así, ¿qué garantías tiene de no ser confundida con la locura? Estos son algunos de los temas que intento indagar en Alma Mater, como parte de una reflexión personal sobre la época y sus valores (o, si se prefiere, sus no-valores).
(…)
El desafío está planteado: adaptar al Uruguay de hoy una historia de inspiración bíblica (…) y desarrollarla como una fábula urbana que encuentra "iluminación" mística donde menos se la espera: en un personaje anodino, en una época embrutecida, en una ciudad anónima y gris. Esa contradicción entre tema y circunstancias constituye una veta interesante para construir atmósferas (inquietantes, perturbadoras) que aún permanecen inéditas en el escaso cine uruguayo.
(…)
El mayor desafío para mí consiste en involucrarme, intelectual y afectivamente, en lo que le ocurre a los personajes, y abstenerme de todo juicio, de todo comentario, de toda referencialidad. La actitud apropiada que puedo tener como autor, el gesto más noble que encuentro, es dejar que la historia se cuente a sí misma y buscar la mejor forma de guiarla a que se convierta en imagen».
Álvaro Buela en http://almamater.montevideo.com.uy/.
«El galardón obtenido por la actriz uruguaya Roxana Blanco por su excepcional interpretación protagónica en Alma Mater justifica plenamente retomar el análisis de este filme uruguayo, recurrentemente elogiado por la crítica y, paradójicamente, casi ignorado por el público (…) Situada en el paisaje urbano deprimido que observamos cotidianamente en el Montevideo contemporáneo, la paleta artística del talentoso Álvaro Buela logra condensar el periplo evasivo de esta mujer solitaria y segregada que se refugia, como tantos otros uruguayos, en el paraíso artificial de la religión (…) Roxana Blanco dota a su personaje de realismo y vuelo dramático, coadyuvando a transformar a Alma Mater en un sugestivo, removedor y reflexivo ejercicio cinematográfico que merece verse».
Hugo Acevedo, «La espiritualidad sin exclusiones» en La República (4 de octubre de 2005).
«Cuando uno hace personajes que son tan fuertes en el imaginario colectivo me parece que una lo que debe hacer es intentar que el público olvide esa imagen preconcebida e intente mirar otros aspectos. Yo busqué humanizarla. Creo que es una mujer simple que recibe señales y trata de descifrarlas. A lo mejor es más una víctima que una heroína».
Roxana Blanco, «Roxana Blanco: "Pienso seguir viviendo igual"» en La República (4 de octubre de 2005).
http://almamater.montevideo.com.uy/