Entre el 29 de enero y el 26 de febrero de 1992, Televisión Española emitió los cinco capítulos de la teleserie El Quijote, producida por Emiliano Piedra, dirigida por Manuel Gutiérrez Aragón y escrita por este último a partir de los textos diseñados por Camilo José Cela, Fernando Corugedo y Camilo José Cela Conde. En líneas generales, el teledrama obtuvo excelentes críticas. Por supuesto, los elogios premiaron en mayor medida la emocionante eficacia del dúo protagonista, formado por Fernando Rey y Alfredo Landa. Filmada con un planteamiento realista, la obra se beneficiaba asimismo de una excelente dirección artística, debida al decorador Félix Murcia, y a una bellísima fotografía, obra de Teo Escamilla. Gracias al talante fílmico de Gutiérrez Aragón, el Alonso Quijano encarnado en Fernando Rey quedó, según Carlos F. Heredero, muy lejos de las idealizaciones académicas compuestas por Rafael Gil o Grígori Kózintsev: «estamos aquí ante una criatura mucho más humana, con sus debilidades y sus contradicciones más en evidencia, con su locura y su histrionismo más confundidos entre sí».
En esta remesa de capítulos, El Quijote sintetizaba la primera parte de la novela. Originalmente, los gestores de Televisión Española pretendieron que Mario Camus registrase la versión de la segunda parte. La crisis económica de dicha empresa pública malogró ese propósito. No obstante, los planes siguieron trazándose y en el verano de 1992 hubo noticias en torno a la posibilidad de que Gutiérrez Aragón completara cuatro nuevos episodios. Más adelante, en la primavera de 1993, la prensa anunció que esta continuación sería producida por José María González Sinde. De ello no hay duda: el paso del tiempo estaba resultando muy dañino para el proyecto. Perdido el impulso inicial, las ambiciones parecían atenuarse en exceso.
Tras la muerte de Fernando Rey, Gutiérrez Aragón pensó en otros actores para encarnar al Ingenioso Hidalgo. Desde tiempo atrás, Vittorio Gassman y Marcello Mastroianni habían figurado entre los galanes predilectos del realizador, y por consiguiente, sus nombres quedaron asociados al nuevo proyecto. No obstante, pese a los argumentos a favor de esta segunda teleserie, ningún patrocinador pudo o quiso respaldar económicamente su rodaje.
Transcurrió casi una década, y los guiones del segundo teledrama cambiaron de perspectiva narrativa y de esquema operativo. Convencido de que los nuevos capítulos del Quijote servían la materia idónea para un largometraje, Gutiérrez Aragón presentó esta idea en distintas instituciones. De buen grado, Gona Films, Telemadrid, Televisión de Castilla La Mancha, Cartel, TVV y TVE alentaron la esperanza de los productores. Por su interés, el filme también mereció el interés de la Sociedad Estatal de las Conmemoraciones Culturales. En este aspecto, la película llegó a las pantallas con un merecido apoyo oficial.
El estreno de El caballero don Quijote fue recibido con simpatía por los críticos. En especial, se valoró la frescura de la pareja protagonista: Juan Luis Galiardo y Carlos Iglesias. No obstante, el alto nivel de excelencia logrado por la teleserie de 1991 reclamaba una comparación, y en ese balance, este nuevo largometraje no alcanzaba, ni lejanamente, la misma cota.
En agosto de 2002 el filme se presentó en el Festival de Venecia. Un repaso al palmarés del El caballero don Quijote permite destacar galardones de notable prestigio: Fipa de Plata, Goya a la Mejor Fotografía, Premio al Mejor Actor (Juan Luis Galiardo) en el Festival Internacional de Miami, Premio al Mejor Actor de Reparto (Carlos Iglesias) en el Famaest de Portugal y Premio FICCAO, entre otros reconocimientos internacionales.