En el camino que iba de Somport a Puente la Reina (Gares), en el término municipal de Muruzábal (Muruzabal), y en pleno campo, en los últimos años del siglo xii y primeros del siguiente, se levanta este enigmático edificio de planta octogonal, rematado por un ábside pentagonal. Rodea el templo una galería de arcos de medio punto, completada en época moderna.
Se ha conjeturado que pudiera formar parte de un conjunto hospitalario atendido por la orden de San Juan de Jerusalén, y que funcionaba a modo de capilla funeraria provista de un cementerio anejo; de hecho, referencias documentales del siglo xvi procedentes del archivo catedralicio de Pamplona (Iruña), nos dicen que en su entorno había numerosas sepulturas.
La existencia de un husillo exterior de subida al tejado, evidencia la presencia en el pasado de una linterna encima de la cubierta, similar a la que aún hoy pervive en el templo del Santo Sepulcro de Torres del Río, ubicado en el mismo Camino de Santiago. Obras posteriores hicieron desaparecer en Eunate dicha estructura, que fue sustituida por una sencilla espadaña. En dicha linterna, un farol, continuamente encendido, serviría de guía nocturna para peregrinos, y de recuerdo de difuntos, al igual que en otras «torres de muertos» conocidas en Francia (Montmorillon, Montmajour, etc.). Por último, no olvidemos que la planta centralizada siempre se ha relacionado con el Santo Sepulcro de Jerusalén y con la arquitectura funeraria.
Paradas en el camino. Etapa 3