Esta población palentina fue también importante en el desarrollo del Camino de Santiago y llegó a tener un hospital de peregrinos en el siglo xvi.
Junto a la iglesia, se encuentra su famoso rollo o picota jurisdiccional, de finales del siglo xv, que alcanza una altura que supera los siete metros. Este tipo de monumentos, muy comunes al final de la Edad Media, se utilizaban para impartir justicia pública; allí se encadenaba a los reos con argollas, y se los exhibía ante toda la comunidad antes de trasladarlos a otro lugar. Incluso, en ocasiones, allí mismo se daba castigo ejemplar a criminales.
Sobre cinco escalones se yergue el pilar octogonal, profusamente exornado con molduras, rosetas y conchas; estas últimas, en clara alusión al camino jacobeo. Sobre dicho fuste, descansa un gran capitel formado por dos bandas decoradas con cuatro cabezas de leones, junto a otros motivos vegetales, figurillas humanas y algunos animalillos de carácter fantástico. Se remata la picota con una rica crestería y una macolla central.