En la cerealista comarca de Tierra de Campos, entre Frómista y Carrión de los Condes, se halla la que antiguamente se conocía como población de Villasirga, y así aparece nombrada en un documento del siglo xi que la incluye en el alfoz de la vecina Carrión, o dos siglos más tarde en las Cantigas de Alfonso X. A pesar de no ser mucha la documentación conservada de la localidad, sabemos que a principios del siglo xiv se trataba de una de las encomiendas de los templarios, pero la desaparición de éstos en 1312 facilitó la llegada y el protagonismo en la zona de la Orden Militar de Santiago.
Villalcázar de Sirga no estuvo desde sus orígenes en el camino de peregrinación que se dirigía a Compostela, ya que desde Frómista a Carrión se pasaba, en un principio, por la cercana villa de Arconada, pues existía allí un importante hospital fundado por el conde Gómez Díaz en 1047. Tiempo después, la ruta se modificó y la imagen de la Virgen Blanca convirtió a la localidad en uno de los centros marianos más importantes del Camino.
Destaca por su monumentalidad y riqueza la iglesia de Santa María, aunque en la población durante el medievo se levantaban también los templos de San Pedro y San Cebrián. Al encontrarse en la ruta jacobea no podía faltar la existencia de varios hospitales; de entre ellos, era bien conocido el perteneciente a la Orden de Santiago, ubicado en la villa desde 1527, cuyo escudo aún hoy se conserva exornando su entrada.
A pesar de su esplendor pasado, el declinar de esta villa comienza en el siglo xviii. Sin embargo, tal vez gracias a que se encuentra en el Camino de Santiago, recientemente ha experimentado un notable auge.
Sin duda nos hallamos ante uno de los templos más interesantes del arte gótico en España. El edificio que hoy contemplamos se erigió entre los siglos xiii y xiv.
Se trata de una gran construcción realizada en piedra y cubierta con bóvedas de crucería en su totalidad. Consta de tres naves de cuatro tramos, gran transepto marcado en planta, y cabecera de cinco ábsides: de testero recto e igual profundidad los tres centrales, y poligonales y algo más pequeños los extremos. A pesar de sus grandes dimensiones, el proyecto inicial era aún mayor, como se evidencia en los pies de la iglesia, donde observamos cómo su fábrica se interrumpe tras el hundimiento del inicio de las naves en 1888. Tal suceso produjo la pérdida de la fachada principal, conocida en tiempos con el nombre de la Puerta del Ángel; parte de sus esculturas se recolocaron en el propio edificio.
Bajo un gran pórtico construido en el lado meridional de la iglesia, y también caído parcialmente, se encuentran dos puertas de acceso al templo; destaca la que da paso a las naves. Ésta, levantada en el siglo xiii, cuenta con cinco arquivoltas apuntadas ricamente decoradas con ángeles y personajes. Sobre ella, un gran friso, de similar cronología, se dispone en dos registros: presenta en el superior un Pantocrátor (Cristo en actitud de bendecir, rodeado por el Tetramorfos, o símbolos de los cuatro evangelistas) rodeado por un apostolado, y en el inferior, una Epifanía (Virgen con el Niño, entre san José y los tres Reyes Magos) junto a la Anunciación.
Son muchas las obras de arte atesoradas en su interior, pero sobre todas ellas destacan por su incalculable valor el gran retablo hispanoflamenco del siglo xv, situado en la capilla mayor, y los magníficos ejemplos escultóricos policromados del siglo xiii: los sepulcros del infante don Felipe y de su mujer doña Leonor de Castro y la imagen de la Virgen Blanca, a la que canta el rey Alfonso X el Sabio en sus Cantigas.
Posiblemente estos dos sepulcros constituyen el atractivo principal de la iglesia mayor de Villalcázar de Sirga. Originariamente estuvieron en la nave central del templo. De allí se trasladaron en 1926 a la capilla de Santiago, situada en el extremo sur del transepto.
Realizados en el último tercio del siglo xiii, junto a su gran riqueza decorativa, llama la atención su calidad como la admirable conservación de buena parte de su policromía. En la tapa de ambos, se representa a los yacentes ricamente ataviados bajo un marco arquitectónico. Don Felipe, con una pierna cruzada, sujeta en sus manos una gran espada o mandoble junto a un halcón, símbolos del alto rango del personaje.
En los cuatro frentes de los sarcófagos se escenifican, como si asistiésemos a un espectáculo teatral, las diferentes etapas que rodean a la muerte y el sepelio: traslado del difunto, exequias, cortejo fúnebre a pie y a caballo de grandes personajes, clérigos y plañideras, en medio del vulgo que, entre llantos, se mesa los cabellos… Cabe señalar, a los pies del sepulcro de don Felipe, la participación en el cortejo fúnebre de su caballo, sin jinete y con escudo invertido.
El gran parecido de estos monumentos funerarios con otros de Aguilar de Campoo ha hecho que se relacionen con el escultor Antón Pérez de Carrión, supuesto artífice de dichos sepulcros aguilareños.
Retablo de gran valor, en el que se distinguen tres partes: el Calvario de remate, datado hacia 1300; el retablo gótico, fechado a finales del siglo xv; y el banco inferior, realizado a mediados del siglo xvi. El Calvario que culmina la cabecera de la iglesia es monumental. El Cristo corresponde a la iconografía del momento, como el del sepulcro del infante de la Cerda en las Huelgas, o el Cristo de las Batallas de Palencia.
El retablo gótico es plano, y se ve enmarcado por un guardapolvo tradicional. La estructura se compone de un banco, tres cuerpos y cinco calles (más dos entrecalles laterales). La calle central está ocupada, sobre un pedestal, por la Virgen Blanca, cobijada por un gran dosel de tracería gótica.
El resto de las tablas que sirven de marco para la Virgen, con sus doseletes correspondientes, están dedicadas a escenas de la vida de Cristo, que conducen a la Redención. En las entrecalles laterales se muestran diversos santos con filacterias con sus nombres. En los extremos de la predela, Isaías y Malaquías enmarcan escenas marianas.
Se atribuye este retablo al maestro de Siga (Post), aunque en la actualidad se piensa que se trata del maestro Alejo (Gudiol). De tradición hispano-flamenca, de origen y formación local, incorpora en las escenas del retablo personajes de rostro minuciosamente esculpido.
En 1553 el obispo don Pedro Lagasca solicita permiso al conde de Sirga para rebajar el presbiterio de la iglesia. Se amplía así el retablo por su parte inferior. Esta obra renacentista, atribuida a Manuel Álvarez, consiste en un sotabanco con mesa de altar central y escenas en relieve escultórico en los laterales, referidos a la Pasión de Cristo.
Escultura gótica policromada, algo arcaizante, realizada en piedra en el siglo xiii. En postura sedente, la Virgen sujeta al Niño en su regazo con el brazo izquierdo, el derecho se encuentra hoy mutilado. Se corona el conjunto con ángeles que sostienen incensarios en sus manos (ángeles turiferarios).
Esta virgen es una de las protagonistas de las Cantigas de Sancta María de Alfonso X, obra cumbre de la lírica medieval hispánica del siglo xiii y del arte de la miniatura por sus escenas iluminadas del Códice Rico, conservado en la biblioteca del monasterio de San Lorenzo de El Escorial. En dicha obra aparece Villasirga con la misma importancia que los más renombrados santuarios marianos del momento.
Son muy diversos los temas de los milagros de la Virgen. Por ejemplo, en la cantiga 229, la Virgen ciega a unos moros que quieren derribar la iglesia. En las 232 y 243, ayuda a unos cazadores. En la 301 salva a un reo de Carrión que iba a ser ajusticiado. En la 234 sana a un sordomudo, también de Carrión. En las 218, 313, 217, 253, 268 y 278 ayuda a peregrinos de Alemania, Francia o Italia que se encuentran en problemas. En la cantiga 355, un hombre lleva un sillar labrado para la iglesia de Villasirga; una mujer, a la que este hombre ha rechazado, lo calumnia injustamente y hace que lo ahorquen; pero cuando van a descolgarlo el hombre está vivo, gracias al milagro de la Virgen de Villasirga, que ha puesto bajo sus pies el sillar labrado que él llevaba a su templo como ofrenda.
Paradas en el camino. Etapa 7
Villalcázar de Sirga . Carrión de los Condes . Sahagún
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