Se desconoce la fecha de fundación de la villa, que aparece documentada por primera vez en 1140. Establecida en torno a la iglesia de San Pedro, a principios del siglo xiii el burgo de Mellid (Melide) fue asolado. Posteriormente, y gracias a la ayuda de Alfonso IX, la nueva villa empezó a reconstruirse a lo largo del Camino.
En 1320, obtuvo del arzobispo de Santiago, don Berenguel de Landoira, el privilegio de levantar un castillo, de fortificar la villa con murallas y de cobrar el portazgo. También conseguiría por este tiempo la concesión de fueros.
Mellid (Melide) fue escenario de importantes acontecimientos de la historia de Galicia y de España. Aquí se reunieron en 1467 los jefes irmandiños y decidieron ponerse en contra del arzobispo Alonso de Fonseca y de Sancho Sánchez de Ulloa, que tuvieron que huir a Castilla. Durante esta revuelta derribaron las murallas de la villa. También se juntaron en 1520 los más importantes estamentos eclesiásticos y nobiliarios de Galicia para acordar unirse, si era preciso, a Carlos I para ayudarle en su lucha contra los comuneros.
Por otro lado, Mellid (Melide) fue un lugar importante en el Camino, ya que estaba emplazada en el punto de enlace entre su principal arteria y la que recorrían algunos peregrinos para dirigirse a Oviedo a venerar las reliquias que atesoraba el Arca Santa.
Monumentos destacables: la parroquial de San Pedro, antigua iglesia del convento y Hospital de Sancti Spiritus, la iglesia de Santa María, la portada de la iglesia de San Pedro y la Obra Pía de San Antonio.
La iglesia de San Pedro pertenecía al antiguo convento franciscano del Sancti Spiritus, fundado antes de 1325. El 15 de abril de 1372 el notario Fernán López y su esposa Aldara González le donaron unas casas para que cambiase de emplazamiento. Tres años más tarde entregaron otros bienes, con la condición de que se hiciera un hospital «a la Puerta de Mellid, a que llaman o camiño de Ovedo», para pobres y peregrinos, con doce camas para que éstos pudiesen dormir de dos en dos y en el que se ofreciera una limosna diaria de doce panes. Además, se debía celebrar todas las mañanas una misa para que la oyesen los peregrinos antes de seguir su camino.
En 1498, don Sancho Sánchez de Ulloa encargó la construcción de un nuevo templo a los maestros pedreiros Xan de Llano y Xan Casal. A esta época corresponde la cabecera gótica, de planta rectangular cubierta con bóveda estrellada. En sus costados, don Sancho mandó abrir sendos arcosolios de medio punto, con cresterías caladas y enmarcados por pilastrillas rematadas en pináculos, donde descansaron su madre y la primera esposa de su padre.
En el testero de la capilla se conservan pinturas murales del siglo xvi, en las que se representa un Calvario con la Virgen y san Juan, santa Isabel de Hungría y santa Isabel de Francia, y las armas de los Castro y los Ulloa. También hay restos de pinturas en el exterior de la cabecera, en una zona que se destinó luego a osario. Las pinturas representan a la Virgen, unos eclesiásticos y un Santiago Matamoros.
El resto del templo (una sola nave y el pequeño crucero) pertenece a los siglos xvii y xviii.
Tras la desamortización, el monasterio quedó abandonado, hasta que en 1842 se convirtió en iglesia parroquial. El hospital fue transformado en cuartel; aún conserva en su fachada los escudos de Sancho Sánchez de Ulloa, su protector.
Templo románico de una sola nave rectangular con armadura de madera y ábside semicircular precedido de tramo recto, cubierto éste con bóveda de cañón y aquél con bóveda de horno.
Por el exterior destaca la rica decoración de sus portadas. La occidental, está formada por tres arquivoltas que cobijan un tímpano liso. Estas arquivoltas, molduradas con baquetones y motivos geométricos, más una chambrana de billetes, descansan sobre columnas acodilladas de capiteles vegetales e historiados. La meridional, también con tímpano liso, lleva dos arquivoltas de baquetón, arquitos, billetes y capiteles semejantes a los anteriores. Está flanqueada por dos lucillos de arco apuntado, en uno de los cuales fue enterrado el clérigo Alonso Peres en 1350.
En el interior destacan el primitivo altar románico (con decoración de arquillos en su frontal), los restos de una reja del mismo estilo y unas pinturas murales en la cabecera.
Junto al templo se encontraba el Hospital de San Lázaro (siglo xiv).
El grueso de las pinturas se conserva en el ábside, en el tramo recto permanecen sólo unos pocos restos. Se fecha el conjunto en el siglo xv.
En la bóveda del ábside se representa la Trinidad sobre un fondo blanco lleno de estrellas: Dios Padre aparece coronado y sentado en un trono mientras sostiene a Cristo crucificado; sobre él, la paloma del Espíritu Santo.
Este grupo aparece rodeado del Tetramorfos: el águila de san Juan, el toro de san Lucas, el león de san Marcos y el ángel de san Mateo, todos provistos de filacterias en las que se escribe su nombre. La parte baja del cascarón presenta una pintura decorativa realizada con cubos en perspectiva.
El cilindro del ábside está dividido en tres bandas: la superior ocupada por los apóstoles, de medio cuerpo, dispuestos en hornacinas; la intermedia, por una nueva tanda de cuadros en perspectiva; la inferior, ocupada por cuadrillas estampilladas.
Para finalizar, en los arranques de la bóveda de cañón del tramo recto se disponen ángeles portadores de filacterias.
Paradas en el camino. Etapa 13
Mellid/Melide . Lavacolla . Monte del Gozo/Monte do Gozo . Santiago de Compostela
Visitas de interés