Mellid (Melide) es la primera población que nos encontramos en esta última jornada del Camino; las iglesias de San Pedro y Santa María bien merecen una visita. Tan sólo a diez kilómetros de Santiago se encuentra Lavacolla, en cuyo río, el Lavamentula, los peregrinos tenían la costumbre de asearse antes de ir al santuario del Apóstol. Llegamos al Monte del Gozo (Monte do Gozo), su nombre expresa claramente el júbilo que los peregrinos sienten al contemplar desde esta colina la ciudad y la catedral del Apóstol. Y por fin… Santiago de Compostela, término de nuestro viaje, ya casi convertido en iniciático. Atravesamos la plaza del Obradorio y entramos en la catedral por el pórtico de la Gloria, donde el Santo dos Croques mirando hacia el altar mayor, parece orar; a él es a quien los peregrinos golpean con su cabeza al pedirle conocimiento y sabiduría. Queda darle nuestro deseado abrazo al apóstol Santiago y ganar el jubileo.