Centro Virtual Cervantes
Artes

El Camino de Santiago > El Camino > Décima etapa > Ponferrada
El Camino de Santiago

10. Ponferrada

Aunque ya existía en este lugar un puente de origen romano, el nacimiento de la ciudad no se produjo hasta finales del siglo xi, cuando el obispo de Astorga, Osmundo (1082-1096), reforzó el primitivo puente con una estructura de hierro. A partir de ese momento se conoció como pons ferrata. Junto a este puente construyó además una iglesia dedicada a san Pedro, para servicio de los peregrinos. La población que se estableció aquí tomó el nombre de aquel puente: Ponferrada.

En 1178, Fernando II donó la ciudad a los templarios con el fin de que defendiesen a los peregrinos que por allí pasaban. A finales de siglo, Ponferrada recibió su fuero. Tras la extinción de la Orden del Temple en 1311, las distintas casas nobiliarias intentaron hacerse con la fortaleza y las posesiones de los antiguos propietarios.

Alfonso XI donó la fortaleza al señorío del conde de Lemos en 1340, pero los Reyes Católicos incorporaron la villa a la Corona en 1486. A partir del siglo xvi, el descenso de las peregrinaciones repercutió seriamente en la vida de Ponferrada, que pasó a convertirse en un núcleo de carácter meramente comercial, por sus ferias y mercados.

En el siglo xii embellecían la ciudad los hospitales de San Lázaro, en las afueras, y San Lorenzo, situado junto a la iglesia de San Pedro. En 1198 aparece ya mencionado el hospital de Pedro Díaz y su mujer doña Sancha, quienes lo entregan a la Iglesia de Astorga y a la cofradía de San Nicolás. En 1223 es entregado a unos hospitaleros, que organizan la vida del centro asistencial. En el siglo xv se erigen el hospital de San Lázaro y el de Santa Ana. Este último lo fundó en 1498 Isabel la Católica para que sirviera de asistencia a los peregrinos. Por esta razón, también fue conocido como Hospital de la Reina.

Entre los edificios más destacados de Ponferrada hay que mencionar el Castillo de los Templarios y el Santuario de Nuestra Señora de la Encina. Del recinto amurallado medieval, muy alterado en época moderna, sólo permanece la Torre del Reloj, bajo la cual pasaban los peregrinos al entrar en la ciudad.

Castillo de los Templarios

Situada sobre una pequeña meseta cerca de la confluencia de los ríos Sil y Boeza, la tradición asegura que los templarios aprovecharon para su construcción las ruinas de una antigua ciudadela romana. Posteriormente, a partir de 1218, el núcleo original sufrió una ampliación, hasta que, en torno a 1282, la estructura de la fortaleza quedó definida.

Tras la marcha de los templarios, el castillo cambió en varias ocasiones de manos: pasó a poder de los Condes de Lemos, a los Duques de Arjona, después a la Corona (1486) y, en 1558, al Marqués de Villafranca. Todos ellos intervinieron sucesivamente en la modificación del edificio: eliminaron algunas construcciones y levantaron otras nuevas. Lo mismo sucedió durante los siglos xvii y xviii.

En el siglo xix, el Ayuntamiento de la ciudad utilizó sus materiales para la construcción de diversos edificios civiles.

La fortaleza, en forma de pentágono irregular, ocupa una superficie de 8.000 metros cuadrados, con aproximadamente 165 metros de largo y 96 de ancho. Estaba rodeada por un foso al sur, este y parte del norte, mientras que por el oeste el río Sil le servía de protección natural.

El edificio presenta un doble encintado —que en algunas partes se convierte en triple— y numerosas torres, en las que campean las armas de los Reyes Católicos, las de los Osorio, Castro y Enríquez, entre otros. Está realizado con mampostería de pizarra y canto rodado. Sillares de granito refuerzan las esquinas, matacanes, merlones y marcos de puertas y ventanas.

Santuario de Nuestra Señora de la Encina

El templo, cuya estructura interior es gótica, se remodeló a partir de la segunda mitad del siglo xvi. Se sabe que en 1573 dirigía las obras el maestro trasmerano Juan de Alvear, aparejador de la catedral de Astorga y autor de las trazas de diversas iglesias de la zona. La torre, según una inscripción que se conserva en su base, comenzó a levantarse en 1614; en el siglo xviii se añadió a la cabecera un camarín y se renovó la sacristía.

Preside el retablo del altar mayor, obra del siglo xviii, la imagen de la titular del santuario, patrona del Bierzo desde 1908. Según la tradición, los templarios le dieron la advocación de Nuestra Señora de la Encina a una imagen de la Virgen que encontraron en el interior de una encina cuando trataban de conseguir madera para la construcción de su castillo. Quizá santo Toribio de Astorga había traído esta imagen desde Jerusalén a algún monasterio del Bierzo; tal vez alguien la escondió en el citado árbol durante la invasión musulmana…

La imagen actual sustituyó hacia 1640 a la original, desaparecida. La que ahora se puede contemplar es de madera policromada, dorada y pintada por Francisco Vázquez Vara.

Castillo de los Templarios, en Ponferrada. Puente de piedra sobre el foso y puerta de ingreso defendida por torreones cilíndricos almenados

Paradas en el camino. Etapa 10

Visitas de interés

flecha a la izquierda (anterior) flecha hacia arriba (subir) flecha a la derecha (siguiente)
Centro Virtual Cervantes © Instituto Cervantes, . Reservados todos los derechos. cvc@cervantes.es