Natural del barrio granadino de El Realejo, situado a los pies de la Alhambra, Mariano Bertuchi vivió su infancia y juventud en Málaga, matriculándose a la temprana edad de ocho años en la Academia Provincial de Bellas Artes de Málaga. En esa época conocerá por vecindad y juegos, entre la calle Cárcer y la plaza de la Merced, a Pablo Picasso.
Poco después, y siendo todavía un adolescente, su excelente naturalidad para la pintura le traslada de nuevo a Granada y posteriormente a Madrid donde estudia en la Real Academia de San Fernando como alumno de Antonio Muñoz Degrain. La vuelta a Málaga, donde formará la casa familiar, está salpicada de viajes a lo largo de la costa sur mediterránea, al norte de África, y al centro artístico que representa el París de la época.
Hacia 1919 traslada su residencia al norte de África: Ceuta y finalmente Tetuán son las ciudades donde vive hasta 1955 y donde su pintura alcanza su madurez, impregnada siempre de la luminosidad mediterránea. Es la época donde su obra presta especial atención a la Medina de Tetuán, y también donde presta atención a la conservación y restauración del patrimonio marroquí desde su puesto de Inspector de Bellas Artes del Protectorado. Su paralela actividad docente en diversas instituciones de enseñanza pictórica influyó a gran número de pintores de origen español y marroquí que son considerados discípulos suyos.
Como representante de Málaga me congratulo de participar en este homenaje y reconocimiento a uno de los pintores más ilustres que ha dado la ciudad, y que al mismo tiempo fue precursor de las relaciones entre España y Marruecos que tanto nos complace contribuir, en nuestra medida, a su consolidación.
Francisco de la Torre Prados
Alcalde de Málaga