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Mariano Bertuchi

España en Marruecos, Marruecos en España

Al presente año 2006 le cabe el honor de haber sido designado como el «Año de Marruecos en España», al igual que al pasado 2005 le correspondiera ser el «Año de España en Marruecos». Acontecimiento feliz por cuanto ello comporta un nuevo reencuentro de ambas culturas, y entre cuyos actos se incluye la celebración de la presente exposición, Mariano Bertuchi, 50 años después.

Gracias al interés del Instituto Cervantes de España y el patrocinio del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación de España, a través de su Agencia de Cooperación Internacional (AECI), la Embajada de España en Marruecos y el Excmo. Ayuntamiento de Málaga, a través de los fondos europeos Interreg III-A, y habiendo contado con la inestimable labor, dedicación y colaboración, de su comisario, el escritor y poeta D. Salvador López Becerra, y de D. Miguel Spottorno Robles, director del Instituto Cervantes de Tetuán, hoy es posible ver formalizado este proyecto, esta nueva iniciativa; un honor pues que emociona, enorgullece y vuelve a llenar de satisfacción a la familia del artista que, como muestra de agradecimiento, no ha dudado en prestar todo su apoyo y colaboración para que pueda ser organizada y expuesta, tanto en Marruecos como en España.

El pasado año fue pródigo en aniversarios, siendo de gran relieve en España la celebración del cuatrocientos aniversario de la primera edición del Quijote de Cervantes, y en la otra orilla, en Marruecos, la conmemoración del cincuentenario de la Independencia del Reino de Marruecos. Así mismo, el 2005 fue el año del cincuenta aniversario de la muerte del pintor Mariano Bertuchi Nieto (Granada, 1884-Tetuán, 1955), y al que hace referencia el título escogido para esta excelente exposición del Instituto Cervantes.

Es cierto que al rememorar tan sentida pérdida los suyos sintamos tristeza, pero que queda enormemente compensada y resulta gratificante por el reconocimiento que a su persona y a su obra se vienen realizando a través de todas las exposiciones, que en forma de homenajes vienen celebrándose a ambos lados del Estrecho. Es de resaltar la iniciativa del Gobierno marroquí, en julio y agosto del 2005, con la Exposition Hommage à Mariano Bertuchi, en el Centre Hassan II de la bella ciudad marroquí de Assilah, en el contexto de su Moussem Culturel International, bajo el Alto Patronazgo de Su Majestad el Rey Mohammed VI y con la colaboración de la Foundation du Forum, el Comité Averroes, la Embajada de España en Marruecos y la AECI. Por todo ello, se hace necesario resaltar el profundo agradecimiento de la familia del artista por la consecución de dicho homenaje en Marruecos y, particularmente, por la presencia del ministro español Sr. Miguel Ángel Moratinos, y por las palabras dedicadas a Mariano Bertuchi, por el ministro de Exteriores marroquí Sr. Mohammed Benaisa: «En fin, esta exposición reúne sensibilidades diversas y fecundas, y contribuye a la revalorización de la obra de un hombre a quien hoy pagamos tributo por aquello que instauró y salvaguardó con la más grande de las pasiones».

Ahora pues, y correspondiendo a dicha iniciativa promovida el pasado año en Marruecos, las instituciones españolas patrocinadoras han realizado un gran esfuerzo por intentar presentar ante el pueblo marroquí una exposición que fuera especial en su género, para lo cual han optado por recopilar una serie de obras de íntima factura del autor e inéditas en su gran mayoría.

Obras que, al igual que cuando el pintor en su juventud expusiera sus primeras obras en la Granada de finales del siglo xix y fueran calificadas, no sin cierto sarcasmo, como «bonitas manchas de color», quizás por apartarse algo de los cánones académicos de la época, ahora vuelven a reaparecer cual consigna genética y en las que asumen todo protagonismo la luminosidad y los colores tan peculiares de Marruecos. Colores que, producidos por su fulgurante luz natural, estallan cegadoramente reflejados en los blancos lienzos de sus fachadas encaladas y hierven en los ocres amarillentos de sus tierras, en sus anaranjados adobes y terracotas de puertas y murallas, yendo a proyectarse en sombras púrpuras violáceas con un cromatismo propio de matices secundarios, naranjas, verdes, violetas, teñidos desde el alba al ocaso por sus propias tonalidades y tan exclusivos de los paisajes marroquíes. Fenómeno mágico de manchas de color, de luz pura que coquetea esquiva con solanas y umbrías, lenguaje plástico del artista, que consolidado por la visión humanista de su retina, deja plasmadas sus impresiones sobre la naturaleza donde se desarrolla una cultura, tratada en todo momento con gran respeto, de un país Marruecos, que como a muchos también sedujo a este artista, el cual, ya desde muy temprana edad, manifestó por el mismo gran devoción.

Marruecos, país de adopción de Mariano Bertuchi, al que dedicó gran parte de su vida, y por el que trabajó y luchó hasta su final, consiguiendo recuperar, salvaguardar y fomentar sus artes y oficios, sus costumbres y tradiciones, así como restaurar y conservar su histórico y bello acerbo arquitectónico y urbano, en especial su Medina de Tetuán, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Hoy en día emociona a sus descendientes el comprobar que las instituciones que él dirigió, y las que se fundaran por su iniciativa, perviven al tiempo habiendo sido conservadas y fomentadas; representando, incluso en algunos casos, instituciones excepcionales sin semejanza en el mundo árabe como es el caso de L’Ecole des métiers d’art, convertida hoy en día en el único Instituto de Bellas Artes en Marruecos, ubicado en Tetuán.

En resumen, el reflejo del amor por unas tierras y su gente, El Mogreb el-Aksá, con la que tanto se identificó y que, a manera de epílogo, tan poéticamente describiera el profesor Eduardo Dizy Caso en la exposición del año 2000:

Y nada menos. Nosotros podemos asegurar con idéntica certeza que si el cuerpo de Bertuchi duerme en San Roque, no deja de mirar desde allí a la otra orilla del estrecho. Y mientras tanto los corazones de los dos tocayos [el del también pintor Mariano Fortuny] permanecen en animada conversación mientras pasean por el Tetuán de La Medina y de los viejos cafetines, o bajo la sombra de cualquier emparrado.

Tal vez pueda resultar redundante el exponer, una vez más, nuestro común pasado y memoria histórica, con tantos siglos de convivencia, y de pacífica y respetuosa coexistencia de culturas, con nuestra común al-Ándalus y su Legado Andalusí, nuestros comunes lazos antropológicos, etnográficos, artísticos y culturales, que hoy en día continúan uniendo virtualmente las dos comunes orillas, las más próximas del confín de nuestro común Mare Nostrum; pero valga si con ello, y si a través de la modesta aportación y colaboración de los descendientes de Mariano Bertuchi a la materialización de la presente exposición, y con el deseo expreso por parte de los mismos de que, a través de nuevas iniciativas comunes de convenciones de esta índole artística y cultural, dichos futuros reencuentros tal como el presente, valgan así mismo para aproximar e impulsar el entendimiento y hermanamiento entre ambos países, así como para potenciar sus relaciones culturales y sociales y, para ello quizás, nada mejor que pervivan las memorias de España en Marruecos y de Marruecos en España.

Mariano Bertuchi Alcaide
Nieto del pintor

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