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María Elizabeth Aiani desde Posadas (Argentina) y Julián López Vega nos plantean la
misma duda sobre la forma de expresar las fechas a partir del 2000.
Lo cierto es que los lingüistas no son unánimes en este punto, por lo que remitimos a la
explicación que aparece en la página de internet de la Real Academia Española (http://www.rae.es), en donde se distingue
diferente forma de expresión según su uso, ya sea dentro de un discurso, ya sea en la
datación de una carta o documento:
«Cuando nos referimos en el
español moderno a una fecha anterior al año 1100, solemos utilizar el artículo delante
del año, al menos en la lengua hablada: Los árabes invadieron la Península en el 711.
No faltan, sin embargo, abundantes testimonios sin artículo en la lengua escrita. Así,
en un texto de La España del Cid, de Ramón Menéndez Pidal, leemos: Los dos
reyes ordenaron sus haces y le acometieron (14 de agosto de 1084). Una fluctuación
similar se registra en la referencia a fechas posteriores a 1100, aunque en este caso es
más frecuente la ausencia de artículo: Los Reyes Católicos conquistaron Granada en
(el) 1492.
»A diferencia de las fechas que
incluyen una centena, la escueta referencia a 2000 puede resultar imprecisa en la mente de
los hablantes para designar unívocamente un año. Por eso el español prefiere
mayoritariamente el uso del artículo en expresiones como Iré al Caribe en el verano
del 2000 o La autovía estará terminada en el 2004.
»Cuestión diversa es la datación
de cartas y documentos, en la que desde la Edad Media se prefiere la variante sin
artículo delante del año, consolidando en la práctica una fórmula establecida: 4 de
marzo de 1420, 19 de diciembre de 1999. La Real Academia Española entiende que este
uso ha de mantenerse en la datación de cartas y documentos del año 2000 y sucesivos
(ejemplo: 4 de marzo de 2000). Si se menciona expresamente la palabra año,
es necesario anteponer el artículo: 5 de mayo del año 2000».
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