La locución por contra es un calco del francés par contre. De esta manera,
es preferible sustituirla por expresiones y formas existentes en español como por el
contrario o en cambio.
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No
me gustan las camisas que te has comprado; por contra, me
entusiasman los pantalones.
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Debería decirse:
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No me gustan las
camisas que te has comprado; por
el contrario, me entusiasman los
pantalones.
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No me gustan las
camisas que te has comprado; sin
embargo, me entusiasman los pantalones. |
En todo caso, como recuerda Manuel
Seco en su Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española, este uso no
es nuevo en español, ya que aparece incluso en algunas obras de Galdós de 1889:
«Hubo proporción de celebrar [...]
festines, de que participaban los guipuzcoanos, estimando estos como bocado exquisito el
pan de trigo [...] Y por el contrario, Aura gustaba con preferencia de los caldos
de habas con cecina y de la borona.»
Sí que existe en español la
locución adverbial en contra, que tiene el significado de en oposición:
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No te pongas en contra. |
Normalmente, lleva un complemento con de:
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No
te pongas en contra de tus amigos.
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La omisión de la preposición de
se considera también un rasgo de vulgarismo.
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