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Alfonso Tena nos envía un horror demasiado común para que se cuelgue en una de
las paredes de nuestro museo: la expresión en breves minutos.Como se indica en el Libro de estilo
de ABC, «parece absurdo hablar de breves minutos cuando éstos tienen
siempre la misma duración. Es preferible decir unos pocos minutos o,
simplemente, unos minutos».
Lo mismo podríamos decir de la
expresión tras largas horas de espera.
La explicación del común uso de
estas expresiones podemos encontrarla teniendo en cuenta dos aspectos diferentes. Por un
lado, la expresión en breves minutos puede haberse creado por analogía con la
forma adverbial en breve, que, en español, significa dentro de poco
tiempo, muy pronto.
Pero hay otro aspecto que no ha de
olvidarse: la función expresiva del lenguaje. De este modo, cuando decimos en breves
minutos o tras largas horas estamos enfatizando un aspecto del tiempo. Es
cierto que los minutos siempre tienen sesenta segundos, o que las horas, sesenta minutos;
pero también es cierto que, en unas ocasiones, un mismo minuto, unos mismos treinta
segundos, pasan volando mientras que en otras se eternizan. Por esta razón, es cierto que
las expresiones en breves minutos y tras largas horas deberán ser
utilizadas lo menos posible; pero tampoco son totalmente erróneas, ya que pueden estar
indicando un deseo, una sensación, o una voluntad. |