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Aunque parezca
mentira a más de uno, aunque varios visitantes del Museo de los Horrores así nos lo han
indicado, la expresión correcta es en olor de multitudes y nunca debe decirse *en
loor de multitudes, por más que se piense (como así nos lo escribe Carmen Cedillo
Miguel), que se trata de un «uso verdaderamente nauseabundo si imaginamos los efluvios
propios de los sudores en masa».
En olor de
multitudes es una frase hecha formada por analogía de otra, que todos aceptamos como
correcta sin ningún problema: En olor de santidad, que se utiliza para indicar
buena fama o reputación:
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No parece un político que esté en olor de santidad; todo
el mundo le critica y hasta se ríen de él
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(Diccionario
fraseológico del español moderno de F. Varela y H. Kubarth)
Pero mientras nadie
dice en *en loor de santidad, sí que parece que olor en la expresión en
olor de multitudes se trata de «un gazapo pestilente» (así nos lo escribe Leonardo
Turek). Por eso se busca otra palabra, esta vez más culta (hipercorrección), con una
identidad fónica similar, loor, cuyo significado (elogio, alabanza) parece
alejarse de un uso que en principio sorprende a muchos. |