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Uso de las mayúsculas I

 

La Comisión Europea, Sin Rumbo y Sin Control.

No se trata de una broma. Florinda Armite lo ha leído en la página 3 del diario El Mundo del pasado 16 de marzo. Las letras mayúsculas parecen inundar los titulares de los periódicos, los eslóganes de los anuncios e, incluso, los títulos de los libros. Ponemos algunos ejemplos más:

Pasión por la Pasta

Banca Telefónica

Subasta pública de Inmuebles Comerciales, Industriales y Residenciales en Madrid y Toledo

En su Esbozo de una nueva gramática de la lengua española, la Real Academia Española concreta el uso de las letras mayúsculas para los siguientes casos:

a) La primera palabra de un escrito y la que vaya después de un punto.

b) Todo nombre propio.

c) Los atributos divinos (Criador, Redentor), los títulos y nombres de dignidad (Sumo Pontífice, Duque de Osuna...), los nombres y apodos con que se designa a determinadas personas (el Gran Capitán, Alfonso el Sabio).

d) Los tratamientos, especialmente si están en abreviatura (Sr. D., Sra. Dña.). Usted, señor o don, cuando se escriben con todas sus letras, deben ir en minúscula.

e) Los sustantivos y adjetivos que compongan el nombre de una institución (Instituto Cervantes, Ministerio de Educación y Cultura, Real Academia Española).

f) Los nombres y adjetivos que entran en el título de una obra (Tratado de Esgrima, Ortografía Española, La Sonrisa Etrusca), aunque esta regla no se observa cuando el título es largo (Del rey abajo, ninguno, y labrador más honrado, García del Castañar).

g) En las leyes, decretos y documentos oficiales, suelen escribirse con mayúsculas todas las palabras que expresen poder público (Rey, Príncipe, República, Regente...).

h) Cuando no encabecen párrafo o escrito, o no formen parte de un título, se recomienda escribir con minúscula inicial los nombres de los días de la semana, de los meses, de las estaciones del año y de las notas musicales.

i) Cuando se utilicen mayúsculas, se debe mantener la tilde ortográfica; este mantenimiento es especialmente necesario en las portadas de los libros, nombres geográficos, listas de nombres propios...

j) La numeración romana se escribe con letras mayúsculas (Juan Carlos I, Juan Pablo I, Fernando III...).

k) Las letras Ch y Ll, cuando deben escribirse en mayúsculas, sólo se escribirá en mayúscula la primera parte de estas letras compuestas o dobles: Chinchilla (nunca *CHinchilla), o Llerena (nunca *LLerena).

l) Después de dos puntos, se ha de escribir en letra minúscula, excepto en los siguientes casos: [1] cuando se citen a continuación palabras textuales, [2] cuando siguen a las fórmulas de encabezamiento de cartas, decretos, resoluciones, sentencias, etc., [3] cuando siguen a ciertas fórmulas de cortesía, como Señor director; Expone...

El Libro de estilo de El País comienza de este modo el apartado dedicado al uso de mayúsculas y minúsculas:

Hay que evitar la proliferación o utilización innecesaria de las letras mayúsculas.

Consejo que no estaría mal que algunos repitieran mil veces antes de ponerse a escribir, aunque tampoco ha de olvidarse que el uso de las letras mayúsculas puede deberse a una consciente función expresiva: con la letra mayúscula se añaden al sustantivo (o adjetivo) ciertas connotaciones afectivas, se resalta de su contexto. Este uso pragmático de las letras mayúsculas es el que domina en algunos de los eslóganes publicitarios con los que comenzábamos este uso horroroso del español.


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