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Leopoldo Zea interroga al pensamiento en lengua española desde la «frontera del dolor», para decirlo con una voz de Américo Castro. En esa indagación es clave la figura de Simón Bolívar. ¿Cuándo descubre Leopoldo Zea Aguilar a Simón Bolívar? Es autor de no menos de una veintena de textos que podrían componer una buena antología. Entre ellos destaca uno «¿Por qué Latinoamérica?»1. La pregunta sobre América Latina se transforma en el sistema nervioso de Leopoldo Zea en una herramienta de solidaridad intelectual. Desde el momento en que en la idea de América se da por supuesta la vigencia del derecho natural y la natural dignidad de la persona, ―una idea alimentada tanto por las tradiciones indígenas como por las ideas que estaban detrás del proceso de colonización―, la idea de América cobra una vigencia vivificante y el enigma de la unidad iberoamericana se transforma en una clave para ordenar la geometría del mundo. Tal es la inspiración que suscita el pensamiento de Leopoldo Zea en el espacio electrizado de la transmisión del sentido y la expresión formuladas desde las «fronteras del dolor» continental. La pasión intelectual de Leopoldo Zea lo llevó a ser un maestro ejemplar y también ¿por qué no decirlo? a practicar una política de altura, dictada por la intuición ― heredada de Ortega y de Gaos― de la verdad como autodescubrimiento y autodescripción de las condiciones que envuelven la posibilidad de esa verdad.
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