Subir
Centro Virtual Cervantes

Actos culturalesNombres propios

María Zambrano

Inicio



En la revista cubana Orígenes y bajo el título Delirio de Antígona, se publicó en 1948 un ensayo que evidencia la reiterada pasión de Zambrano por este personaje mitológico que convirtió en la alegoría del exilio. En 1967, se publica en París transformada en La tumba de Antígona y se presenta, esta vez, como una obra de corte dramático que se divide en fragmentos, cada uno de los cuales inscribe diálogos entre los principales personajes de la tragedia de Sófocles. Antígona representa para Zambrano el símbolo del sacrificio encarnado en ella misma, en su propia madre y en su hermana Araceli, víctimas inocentes, las tres, del fenómeno demoledor del exilio. Zambrano se identifica, sin duda, con el destino sacrificial de Antígona ya que aúna su experiencia personal e íntima con la colectiva e histórica y presenta una completa descripción espiritual del exiliado, de modo que en esta obra se inscribe una suerte de fenomenología del exilio, idea que ampliaría la filósofa en otros textos suyos sobre este mismo hecho, como por ejemplo, «Los bienaventurados», «Carta sobre el exilio» y «La palabras del regreso». En opinión de la crítica especializada, La tumba de Antígona es un texto que rescata para la posteridad la memoria del sacrificio sufrido por las víctimas de la guerra en aras de los ideales democráticos republicanos, y María Zambrano, a través de Antígona, expía, en cierto modo, su propia culpa frente al pueblo vendido, al tiempo que expone la auténtica versión de lo sucedido mediante una confesión poética que desmiente las versiones oficiales, falsas y tendenciosas.

Las claves interpretativas de La tumba de Antígona se hallan en diversos ensayos de la filósofa, entre ellos, «El sueño creador», «El hombre y lo divino», y «Persona y democracia», pero es en el prólogo, según señala Ana Bundgaard, donde se encuentran los indicios para un desciframiento de la simbología alegórica del texto en cuestión. En el mismo sentido, el prólogo se presenta como una declaración de principios en relación con los fundamentos místicos del pensamiento zambraniano así como una ontología de la filósofa. En la interpretación que hace de la figura mitológica, Antígona se presenta como un arquetipo del ser humano que inicia el camino de la vida individual libre, consiguiendo cerrar el proceso trágico por medio de un sacrificio que la libera de la carga de culpabilidad genérica y heredada en su linaje. En la versión de Zambrano, Antígona sacrifica su vida como mujer al rechazar casarse con Hemón, pero, a cambio, «nace del todo a la vida», después de haber sido «enmurada viva», ya que en la tumba, que es «cuna» y «nido» a la vez, Antígona pasa del delirio ocasionado por el sufrimiento, a la claridad de la conciencia de un conocimiento poético. En el abandono más absoluto y en la oscuridad de la tumba, Antígona, víctima inmolada, intuye la verdad que se le manifiesta por «revelación» como un «claro» en la espesura del «bosque» de la historia.

Para Ana Bundgaard, el mensaje expresado por Antígona, evoca el ya expresado por Zambrano en obras como Persona y democracia, Misericordia de Galdós, La agonía de Europa y Claros del bosque. La tragedia de Antígona en versión de Zambrano es la representación apócrifa de la vida de la autora, ya que después del exilio, lo que escribe no es, precisamente, filosofía, sino la confesión de una culpa histórica asumida activamente y que convierte el sufrimiento en esperanza y claridad, en «conciencia auroral», según las propias palabras de María Zambrano.

 

Subir
| Obra |

| Portada del CVC |
| Obras de referencia | Actos culturales | Foros | Aula de lengua | Oteador |
| Rinconete | El trujamán |

| Enviar comentarios |

Centro Virtual Cervantes
© Instituto Cervantes (España), . Reservados todos los derechos.