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En
el prólogo a la edición de 1986, María Zambrano ratifica lo dicho en la
primera edición, allá por 1950, cuando se publicó en Buenos Aires para
la biblioteca filosófica Losada. La autora asegura que en este libro «se
sigue la trayectoria, el nacimiento, de la razón poética, llegado a mi
casa a ciegas, en la penumbra del ser y del no ser, del saber y no saber.
Así, en ese lugar donde se nace y se desnace, que es el más adecuado,
el propio al pensamiento filosófico. Cuanto más entregado, más viviente.
Cuanto más pasivo, más ardiente, cuanto más, al parecer, abandonado, más
activo». En efecto, la obra recoge diferentes artículos publicados
en diversas revistas, tanto en España como en América, en un período que
va desde 1933 hasta 1944. Es decir, presenta, como asegura su autora,
los inicios de su trayectoria como filósofa, pasando por los duros años
del exilio en América, aquellos que forjaron su pasión, de la que, como
ella misma confiesa en alguno de los artículos, intentó escapar, aunque
siempre en vano. El segundo de los ensayos, que lleva por título «Por
qué se escribe» plantea las relaciones conflictivas entre el afán por
la comunicación con los lectores y el deseo de defender la privacidad
del creador. Asegura Zambrano que «el que escribe, mientras lo hace, necesita
acallar sus pasiones y, sobre todo, su vanidad». Esta declaración, junto
a otras muchas que se inscriben a lo largo de los ensayos confirma una
suerte de ascetismo en la filósofa española, quien, como sabemos, se debatió
siempre entre la vida pública y la privada.
Otros ensayos que
conforman el volumen se ciñen en su mayor parte a reflexionar y comentar
sobre aspectos poéticos; por un lado las relaciones entre la poesía y
el tiempo, por otro, las homónimas entre los sistemas y la propia poesía,
y, como colofón a los mismos, el que lleva por título «La metáfora del
corazón». Para Zambrano, el corazón tiene vida, tiene música, tiene
secretos; en suma, es la más bella metáfora de la comunicación y de la
creación poética. Los últimos ensayos dan cuenta de la tarea como filósofa
de Zambrano mientras opina y comenta las obras de algunos de los filósofos
que han tenido más repercusión en la historia del pensamiento occidental.
En este sentido destacan «El freudismo, testimonio del hombre actual»,
«La destrucción de la filosofía en Nietzsche», «Lou Andreas Salomé: Nietzsche»,
«Ante la Introducción a la teoría de la ciencia, de Fichte», «Un
libro de ética» y «Descartes y Husserl». El volumen de ensayos concluye
con el que lleva por título «Diótima de Mantinea», un ensayo
autobiográfico, construido a manera de confesión, y en el que, María Zambrano
declara entre otras cosas: «Una constante ausencia, el hueco de alguien,
ha llenado mi vida más que ningún otro suceso».
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