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19541954
Frecuenta a numerosos intelectuales italianos del momento, entre ellos: Elena Croce, Elemire Zola, Victoria Guerrini, Elsa Morante y Alberto Moravia; también a los españoles exiliados en Roma: Ramón Gaya, Diego de Mesa, Enrique de Rivas, Rafael Alberti y Gorge Guillén, con quienes solía reunirse en el café Rosati. 19551955 Muere José Ortega y Gasset y Zambrano publica en el número 119 de Ínsula su necrológica «Don José». Entabla amistad con poetas españoles como Tomás Segovia y Jaime Gil de Biedma, quien en Compañeros de viaje (1958), le dedica el poema «Piazza del Popolo (habla María Zambrano)». Además de dirigir la sección de literatura española en la revista Botteghe oscure, trabaja en dos grandes temas de investigación: sobre «Filosofía y cristianismo» y «Los sueños, el tiempo y el pensar». En esta etapa, los motivos históricos, éticos y políticos se entrecruzan de forma renovada con los casi místicos vuelos que va tomando el pensamiento de la intelectual. De estos años existe una copiosa correspondencia con los poetas españoles exiliados en América: Emilio Prados, José Bergamín y Luis Cernuda, entre otros. 19561956 Escribe una carta a Lezama Lima en la que cuenta sus penurias económicas, pues según declara, vivía de prestado y se sentía muy apenada por los sufrimientos de su hermana Araceli, aquejada de tromboflebitis. 19591959 Sale a la luz Persona y democracia, escrito en Roma, y publicado en Puerto Rico. 19611961 Publica «La carta sobre el exilio», en la que muestra de forma clarividente la perspectiva histórica desde la que está creando su «razón poética». 19641964
19671967 Los años que vive en La Pièce son de soledad y de intenso trabajo: amplía El sueño creador, publica España, sueño y verdad y finaliza La tumba de Antígona. De esta época son numerosos artículos que aparecerán en obras posteriores, verbigracia, «La palabra y el silencio», decisivo en la obra Claros del bosque y otros como De la aurora, Los bienaventurados, Notas de un método y Los sueños y el tiempo. José Luis Abellán le dedica un estudio en Filosofía española en América (1936-1966) y el nombre de Zambrano comienza a escucharse en España cada vez con más intensidad, debido sobre todo a las publicaciones de diversos profesores, entre ellos José Luis Aranguren, quien publica en Revista de Occidente «Los sueños de María Zambrano» y José Ángel Valente, quien publica en Ínsula «María Zambrano y el sueño creador». 19711971 Las hermanas proyectan regresar a Italia, donde el Comité italiano para la conservación de monumentos les ha ofrecido una villa, pero la salud de Araceli les impide trasladarse. 19721972 Muere Araceli en la clínica de Belair, donde había sido internada en 1971. Se cuenta que pocos días antes de morir le dijo a su hermana: «María, desenróscate, que te prendes a mí como una serpiente. ¡Déjame morir!». Zambrano regresa a La Pièce por unos meses y en otoño realiza un viaje a Grecia en compañía de Timothy Osborne y la esposa de este. 19731973 Vive casi todo el año en Roma en un bello ático de la Piazza del Fiori, gracias al apoyo de Timothy Osborne, a quien consideraba su «hermano». En esta época escribe «La máscara de Agamenón» y «El vaso de Atenas», testimonios de su viaje a Grecia. 19741974 Regresa a La Pièce, acompañada de sus íntimos amigos y de sus primos Rafael y Mariano Tomero. Publica «El camino recibido» y escribe Claros del bosque, para cuya composición contó con la ayuda de José Ángel Valente. 19751975
19771977 Muere Lezama Lima, una enorme pérdida que la impulsa a escribir «Lezama Lima: Hombre verdadero». Comienza a deteriorarse su salud, aunque lo más doloroso para ella es el deterioro de la visión. Apenas puede leer y escribir y, sin embargo, apunta fragmentos de su libro posterior De la aurora, entre ellos: «Los mares», «Espejos» y «Tal como un péndulo». 19781978 Traslado a un piso moderno en Ferney-Volatire, donde siguen acentuándose sus enfermedades. No obstante, trabaja con intensidad en la elaboración de Notas de un método. Por esta época, sus escritos comienzan a adquirir un tono secreto, desde el que se plantean plurales exégesis filosófico-poéticas de la tradición española. Incluso se afirma que una cierta «alquimia» planea sobre sus obras. 19791979 Sus problemas de salud se intensifican, aunque no se rinde. El 12 de agosto escribe al poeta Edison Simons: «Estoy incapaz de todo o casi todo. Necesito adentrarme en alguna fuente de agua pura y vivificante, en silencio, con el pensamiento, eso sí, de los amigos que quiero hondamente». Entabla una gran amistad epistolar con María Luisa Lezama, viuda del poeta cubano, y mantiene firmes, a pesar de la distancia, los contactos con intelectuales de la isla caribeña como Cintio Vitier y Carlos Franqui. 19801980 Se instala en el número 3 de la Avenue de Secheron, en Ginebra, muy cerca de sus amigos, que la cuidan y ayudan en momentos muy críticos para su salud. Dos escritos de este año dan cuenta de su decaído estado anímico: refiriéndose a la muerte escribe «No la llaméis, no la llaméis que no viene» y «La noche del sentido, la aurora de la palabra es la noche del sentido». Asimismo, persiste con la fidelidad personal y literaria y publica «La mirada originaria de José Ángel Valente» y «En la distancia (sobre José Herrera Petere)». Es nombrada hija adoptiva del Principado de Asturias, primer reconocimiento oficial de su trayectoria en España. Por primera vez desde 1939, se escucha en Madrid la voz de Zambrano leyendo algunos textos de Claros del bosque, en una conferencia impartida por el poeta J. Á Valente, quien había traído una grabación desde Ginebra. 19811981
19821982 Un instituto de bachillerato de Leganés toma el nombre de María Zambrano, lo que le procuró una enorme satisfacción. En la Universidad de Málaga sale a la luz el libro María Zambrano o la metafísica recuperada, coordinado por López Aranguren, Valente, Alain Guy, Doblas Bravo y Gimferrer. La junta de gobierno de esta universidad acuerda su nombramiento como doctora honoris causa. 19831983 Se prepara su regreso a España, pero su salud está tan delicada que tiene que ser internada en una clínica ginebrina. En principio, se eligió para su residencia en España el convento de las Madres Agustinas de Valdepeñas, con cuya superiora y fundadora, la madre Clara, estableció una singular amistad. Entre junio y julio tiene lugar el seminario sobre el pensamiento de María Zambrano, cuyas ponencias y comunicaciones se recogen en el libro El pensamiento de María Zambrano (1983). Entre los ponentes cabe destacar a los siguientes: Fernando Savater, Amparo Amorós, E. M. Cioran, A. Colinas, Julia Castillo, José Luis López Aranguren, Jesús Moreno Sanz y J. A. Ugalde. |
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