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Habiendo peleado los españoles
duramente con los indios en New
México tiempo atrás, Billy comenzaba
a considerar a los indios sus enemigos naturales y ya no los veía pasar con indiferencia
sino echando en falta el
caballo y el rifle. «Allí donde los ves,
a los indios, tan modosos solía decir a otros chicos, cuando están fuera de
la plaza no hacen sino pensar en una ocasión para caernos encima, atarnos de pies y manos
y hacernos un scalp».
Es decir, en arrancarles a los blancos
el cuero cabelludo y llevárselo como trofeo. [...] |
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Los mejores amigos de Billy (a los cuales el
muchacho fue leal) eran de origen hispánico. Si los anglos despreciaban a los spicks
(así llamaban a los spanish) por su piel oscura, Billy the Kid los admiraba. Y
cuando Billy se sentía en una situación esforzada, difícil o heroica hablaba español
instintivamente. Los spicks eran alguien y los gringos nadie, si no lo demostraban
explícitamente.
Por esas razones la gente hispana de New México
quería a Billy. El poder de identificación del muchacho con el ambiente era prodigioso y
si en otra atmósfera como Londres o París habría sido tal vez un político de genio o
un artista, en New México fue un héroe violento. Era lo que traían los tiempos.
Tomado de El bandido adolescente,
Barcelona, Salvat, 1970, págs 17-18. |