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A simple vista parece difícil trasladar la literatura cervantina a un lenguaje gestual y escénico en el que confluyen la danza, la pantomima, la música y la escenografía. Sin embargo resulta sorprendentemente amplia la gama de versiones coreográficas que la obra de Cervantes ha generado en la escena europea desde 1614 hasta la actualidad. En concreto, supera el centenar el catálogo de
ballets y pantomimas basados en el Quijote.
En el siglo
XVII predominan los ballets de cour, espectáculos compuestos de danza, textos
(récits y vers), música y vestuario específico, en cuya ejecución participaban los cortesanos y a veces la familia real francesa. Tal es el caso de Ballet de
Dom Quichotte (1614), L'Entrée en France de
Don Quichot de la Manche (1616/25), Le Libraire du Pont-Neuf, ou Les
Romans (1644), L'Oracle de la Sybile de Pansoust (1645) o la Mascarade de
Don Quichotte (1700). Sea como tema central o como subtema de una entrée determinada, en algunas obras francesas el personaje de
don Quijote representa a la nación española a la manera de un Matamoros o un Rodomonte.
A lo largo del siglo
XVIII aumenta decididamente el número de obras coreográficas que tratan episodios del Quijote, tanto en la corte como en otros espacios teatrales de París. Las hay en forma de divertissement (Pierrot Sancho Pansa Gouverneur de l'isle Barataria, 1710), comedia-ballet (Les
folies de Cardénio, 1720, coreografía de Ballon, música de Delalande), ballet-pantomima (Don Quichotte chez la Duchesse, 1734, texto de Pannard),
ballet (Bazile et Quitterie, 1740), ballet cómico (Don Quichotte chez la Duchesse, 1743, texto de Favart, música de Boismortier), parodia (Dom Quichotte Polichinelle, 1743), pantomima (Programme des Aventures de Don Quichotte, 1778), pantomima ecuestre (Aventures de Don Quichotte, 1791), o pantomima bufa y de espectáculo (L'Empire de la folie ou la mort et l'apothéose de
Don Quichotte, 1799, coreografía de Gaston, texto de Cuvelier de Trie, música de Navoigille y Baneux).
Los defensores del ballet d'action también van a llevar a la escena recreaciones sobre el Quijote a base de baile y pantomima. Así lo hace F. Hilverding en Dom Quichot ou Les noces de Gamache (Viena, 1753, música de Starzer), y su rival J.-G. Noverre en dos
ballets cómicos (Don Quichotte, Stuttgart, 1760/66; Die Aufnahme der Sancho Panza in der Insel Barataria, Viena, 1773) y un tercero realizado en colaboración con J. Dauberval (Noces de Gamache ó Les Fêtes de Gamache, Montreuil, 1780). En Cassel se presenta en 1767 el
ballet
Don Quichotte de la Manche ou Les noces de Gamache & de Quitterie coreografiado por E. Lauchery sobre música de Schaeffer y Grenier.
En cuanto a Italia, la tradición dieciochesca de interpretar balli en los entreactos operísticos da lugar a una serie de piezas breves: Combatto di
Don Chisciotte con il gigante de G. Salomoni (Turín, 1765), Le nozze di Camaggio, o sia
Don Chisciotte in casa del duca de C. Lepicq (Nápoles, 1779), Le deluse nozze di Camaccio ovvero L'astuzia amorosa de P. Franchi (Milán, 1783-84), Le
nozze di Gamacchio, con diverse avventure di Don Chisciotte de S. Gallet (Turín, 1784, música de Canavasso), Il Don Chisciotte (Palermo, 1784), Le amanti incantate, ossia Don Chisciotte de A. Pitrot (Milán, 1792), o Dulcinea ritrovata nel mondo della luna da D. Chisciotte e Sancio de F. Terrades (Turín, 1794).
El mismo principio rige Las bodas de Camacho y algunos pasajes del valiente Don Quijote de la Mancha y Sancho Panza, baile de D. Rossi que en 1789 se programa en los entreactos de varias óperas en el teatro madrileño de los Caños del Peral.
En el siglo
XIX una de las creaciones más influyentes fue Les
noces de Gamache, ballet-pantomime-folie en dos actos coreografiado por L.-J. Milon sobre música arreglada por Lefebvre y estrenado en 1801 en la
Ópera de París donde permaneció como obra de repertorio hasta 1841. Sólo en unos meses le sigue el estreno en otra sala parisina de la pantomima heroico-cómica Programme de Basile et Quitterie, ou Le triomphe de
Don Quichotte, de E. Hus (1801, música de Leblanc). Con más o menos influencia de la versión de Milon una docena de
ballets creados alrededor de «Las bodas de Camacho» visitan diversas ciudades europeas y americanas durante el primer tercio del siglo. Fueron sus coreógrafos G. Monticini (Turín, 1803), F. Taglioni (Viena, 1807, música de Umlauf), J. B. Francisqui (Nueva Orleans y Cuba, 1800/08), F. Lefebre (Madrid, 1808; luego Sevilla), Ch.-L. Didelot (San Petersburgo, 1808), J. H. d'Egville (Londres, 1809, música de Venua), A. Cortesi (Turín, 1827), B. Vestris (Madrid, 1828; después Lisboa y Milán), A. S. Blache (Moscú, 1834), F. Hullin (Moscú, 1835), y el maestro A. Bournonville (Don Quixote ved Camachos Bryllup, Copenhague, 1837, música arreglada por Zinck).
En menor medida otros episodios de la novela generan versiones coreográficas: Sancho dans l'isle de Barataria, pantomima bufa de Jacquinet (París, 1816, texto de Cuvelier, música de Dreuilh), Le avventure di
Don Chisciotte o sia Le donne colla barba, ballo comico de F. Bertini (Milán, 1821), Le curiose avventure di
Don Chisciotte della Mancia e Sancio Pancia suo scudiero, pantomima ecuestre (Venecia, 1830) son algunos ejemplos. Sobre música de Donizetti se harán dos
ballets titulados
Il furioso nell'isola di San Domingo
, uno de A. Cortesi (Florencia, 1838), el otro del mimo F. Termanini (Brescia, 1846-47). También del segundo tercio del siglo son Don Quixote de P. Taglioni (Berlín, 1839, música de Gährich), Un'avventura di
Don Chisciotte de S. Taglioni (Nápoles, 1841), Die Abentheuer des Ritters Don Quixote de la Mancha und seines Schildknappen Sancho Pansa (Berlín, 1848) y Don Chisciotte de G. Golinelli (Viena, 1855).
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Pero el
ballet más señalado del siglo
XIX es sin duda alguna Don Kichote, coreografiado por Marius Petipa sobre música de L. Minkus, que fue estrenado en Moscú en 1869 y objeto de una segunda versión presentada en San Petersburgo en 1871. La eficaz combinación de una España colorista y pintoresca —con gitanos, toreros y otros elementos añadidos al texto cervantino— junto al despliegue de números académicos plagados de virtuosismo hizo que este
ballet se convirtiera en un clásico. Transmitido a través de la puesta en escena que A. Gorsky modeló sobre la segunda de Petipa (Moscú, 1900), la obra ha pervivido en Rusia sufriendo ajustes en las producciones de Lopukhov, Tchaboukiani y Gusev en San Petersburgo, y las de Zakharov, Goleizovsky y Messerer en Moscú. El
ballet de Petipa-Gorsky fue también el molde inicial de los que llevaron a Occidente varios emigrados, como A. Pavlova y su compañía (Londres, 1924, coreografía de Novikoff), R. Nureyev (Viena, 1966) y M. Baryshnikov (Washington, 1978). Igualmente cabe vincular a este repertorio las versiones de Lemanis,
Gé, Borkowski, Paeper, Prebil, Sertic, Beriozoff, Grigorovitch, Ballet Nacional de Cuba, Pinto Riveros, Vasiliev, Tchernichova, Bart, McKenzie y Jones,
Vu-An, Guerra, Haufe, y otros muchos, que demuestran la
difusión y |
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actualización de este ballet en el repertorio clásico
internacional, bien sea como obra completa o en números
sueltos, y en algunos casos con cambios notables en la
coreografía, la música o el argumento. |
Paralelamente a la vitalidad del clásico, la segunda mitad del siglo
XX
ha visto nacer al menos 36 nuevas obras en los estilos de danza
más diversos (expresionista, neoclásico, español,
contemporáneo...). Han creado coreografías sobre el Quijote figuras de prestigio internacional como A. Milloss (Le Portrait de
Don Quichotte, París, 1947, música de Petrassi), T. Gsovsky (Don Quijote, Berlín, 1949, música de Spiess), N. de Valois (Don Quixote, Londres, 1950, música de Gerhard), S. Lifar (Le Chevalier Errant, París, 1950, música de Ibert; desarrolla un proyecto de coreodrama emprendido en 1935 por I. Rubinstein), G. Balanchine (Don Quixote, Nueva York, 1965, música de Nabokov) y J. Neumeier (Don Quixote, Hamburgo, 1979, música de Strauss).
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Abandonando el papel de comprimario cómico o grotesco, el
Caballero Andante ha adquirido verdadero protagonismo, y en algunos casos a su presencia escénica se añade la de Miguel de Cervantes. Además, el
Hidalgo ha sido confrontado a otros personajes reales o de ficción. En Présence de J. Cranko (Stuttgart, 1968, música de Zimmermann)
don Quijote comparte escenario con Molly Bloom y el Rey Ubú. En Che, Quijote y Bandonéon de M. Béjart (Lausanne, 1999) el mito del Quijote se contrapone al del Che Guevara sobre un fondo musical de tangos.
Lejos del colorismo pintoresco de otros tiempos, en el siglo
XX el tema ha dado lugar a reflexiones sobre la locura, la justicia, la fantasía y la pureza espiritual. Así sucede en Don Quixote or Fantasies of a Madman, de B. Eifman (San Petersburgo, 1994), que sitúa la obra en un manicomio, o en los montajes italianos (1999), balletto multimedia de R. Castello, y Don Chisciotte, ovvero storia del cavaliere della fantasia de M. Zullo (2003).
En el marco de un amplio interés internacional
dentro del ámbito del ballet hacia la literatura cervantina las coreografías españolas representan un porcentaje limitado. Cabe reseñar Los
baños de Argel (1994) y Cervantes (1997) de A. León, que tienen al escritor como protagonista, así como La
gitanilla (1996) de J. Granero y el
ballet flamenco Rinconete y Cortadillo (2002) de J. Latorre, pero son contados los
ballets que se inspiran estrictamente en la novela que nos ocupa. En estilo de danza española fueron creados en 1982 Aventuras y desventuras de
don Quijote de L. Pérez Dávila, Luisillo (sobre música de Moreno Torroba) y Tres canciones del Quijote de J. Granero (con música de Ravel). V. Ullate ha hecho su versión sobre la académica de Petipa en Don Quijote (1997), mientras Don Quixote, Petites et grandes morts (1993) de S. Sempere, y De la Mancha (2000) de La Ribot usan claves contemporáneas y posmodernas. Actualmente P. Ramis y M. Muñoz preparan Atlas o Antes de llegar a Barataria, un montaje coreográfico producido por el Instituto Cervantes que estrenará la compañía Mal Pelo en el año 2005.
Bibliografía
BARDON, M., «Don Quichotte» en France au
XVIIe et au
XVIIIe siècle, 1605-1815, París, 1931, 2 vols.
DORRIS, G., «Don Quixote in the 20th Century. A Mirror for Choreographers», Choreography and Dance, vol. 3, part. 4 (1994), págs. 47-54.
MARTÍNEZ DEL FRESNO, B. / MENÉNDEZ SÁNCHEZ, N., «El proyecto de investigación
“Temas cervantinos en la danza europea (siglos
XVIII al
XX)”», III Jornadas de Danza e Investigación, [Barcelona], 2004, págs. 71-83.
ROSLAVLEVA, N. / PERCIVAL, J., «All about Don Quixote», Dance and dancers, April 1993, págs. 8-12.
TESTA, A., Don Chisciotte, Roma, 1982.
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