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Pilar Paz Pasamar: poesía y vida
Por Concepción Bados Ciria
¿Qué es la poesía para Pilar Paz Pasamar?
Una realidad que descubrí muy pronto a través del sonido
que, junto a la lectura, me sometió a una relación de acoso, por mi parte,
siempre fallida.
¿Podrías describir tus relaciones personales con la
poesía?
A la poesía no se la posee nunca totalmente. Como en el
famoso capítulo de San Agustín, es como intentar sacar el agua del mar mediante
cubitos.
¿Te interesa hacer una reflexión sobre la creación poética
y tus relaciones con la palabra?
Siempre es interesante reflexionar sobre el fenómeno, porque
también ocurre lo contrario, que el objetivo te alcance, o salga de tu propia
mismidad, desde lo más profundo, como pan ya horneado y cocido desde allí,
donde la idea se ha formado sin que ni tú misma te hayas dado cuenta. Hay
poemas de los que no te has dado cuenta de su gestación. Surgen hechos, aunque,
repito, ocurre a veces que al ir tras el tema, la composición te presente
serias dificultades. A pesar de que la mayoría de mis sonetos están escritos
casi al trazo, tardé un año en escribir uno de ellos: «Toro entre jaramagos»,
de La soledad contigo. Dio tiempo, entre tanto, a que se secara la
laguna de La Janda, lugar donde me impresionó tal imagen.
¿Cuándo empezaste a escribir poesía?
Muy temprano, como te he dicho. Al descubrir el
impresionante juego y las magníficas posibilidades que me ofrecía el idioma; al
mismo tiempo que aprendía a leer, me quedé fascinada para siempre.
¿Qué representa para ti la poesía en relación con otros
géneros, como la narrativa o el cuento?
La poesía es la madre de los géneros, o mejor aún la amante.
O, en frase del gaditano Fernando Quiñones: «La novela es whisky con agua; el relato,
whisky con hielo. La poesía es whisky puro».
¿Cómo describirías la andadura de tu obra poética?
Puedo decir que en mi obra se plasman distintas épocas que
recogen, tanto aspectos herméticos y filosóficos, más cerca de la temática del
misticismo, como aspectos de la realidad que me rodeaba en un momento
determinado. He combinado la poesía culturalista y mística, pero la he
intercambiado con la poesía que habita lo cotidiano, lo familiar, las pequeñas
cosas y, sobre todo, hechos reales que me sobrecogieron en un momento
determinado.
¿Existe un libro clave en tu obra?
A todos los quiero por igual. Mara, mi primer libro, fue definitivo a la hora de afianzarme en mi destino poético y es el tronco del que
brotan todos los demás. Entre todos ellos hay una comunicación como si se
tratara de las ramas de un árbol.
¿Prefieres un tipo de
estrofa a otros? ¿Cómo surge el ritmo en tus poemas?
He cultivado todas las estrofas y te confieso que es el
cuerpo el que me pide, en un momento determinado, que escriba un soneto, o una
canción, o verso libre. Algo muy común entre los andaluces es que tenemos una
vena musical. La música y el ritmo surgen de manera espontánea, como sin
buscarlos, mientras creo las palabras que moldean unos versos u otros. A menudo
asocio la música popular con la creación de estrofas, y en este sentido, la
métrica latina es para mí, un referente indispensable.
Tu última publicación es narrativa. Historias bélicas es una
antología de cuentos. ¿Cómo has dado el paso de la poesía al cuento?
En una ocasión dijo Carmen Laforet, acudiendo a una
expresión popular, que el paso de la poesía a la novela debía de hacerse
cuando al autor se lo pidiera el cuerpo. Ahora el cuerpo me pide escribir
narrativa y me siento a gusto. Creo que mi obra poética está concluida, por el
momento, y me siento más inclinada, ahora, a escribir narrativa.
Los relatos de esta
antología apuntan temas de ayer y de hoy, mezclan la fantasía y la realidad,
también, hablan de Cádiz. Vives en la calle Dama de Cádiz, y precisamente, uno
de los relatos pergeña una historia en trono a este personaje fenicio. ¿Hasta
qué punto es Cádiz importante en tu obra?
Nací en Jerez de la Frontera, así que Cádiz marca mi
existencia desde sus comienzos. El mar, las palmeras, el sol, las piedras, el
color de Cádiz están muy presentes en mi obra. También la arqueología, como se
puede ver en el relato Dama de Cádiz. En
Cádiz hay historia escrita en las piedras, pero desde hace millones de años. Me
gusta indagar en la historia desde la Antigüedad, y Cádiz y Andalucía, me
ofrecen sus cartografías milenarias. Lo demás es la imaginación y la palabra.
Aunque sí, vivo en la calle Dama de Cádiz, por pura coincidencia, pero el
sarcófago fenicio de esta dama siempre me fascinó, así como su hallazgo, que se
recoge en el relato del mismo título.
¿Qué es lo más importante a la hora de escribirlos?
Sobre todo, me
interesa transformar la realidad mediante las palabras. Para mí, lo importante
es dar rienda suelta a la imaginación, canalizándola por medio de la palabra.
Siempre la palabra. Los personajes, la mezcla de tiempos narrativos, el punto
de vista narrativo, los diálogos, en fin, todos los elementos del relato tienen
que revisarse mucho, tienen que cuidarse con esmero para hacer posible un
efecto narrativo que impresione.
Has tenido una vida apasionante y has conocido a personas
muy interesantes. ¿Escribirías tus memorias?
No, en absoluto. Me interesa la vida y me interesa la
ficción como producto narrativo que surge de la transformación de la realidad
gracias al recurso de la imaginación.
¿En qué generación te incluyes?
No precisamente por causas cronológicas, sino más bien
debido a una cierta precocidad en darme a conocer como poeta y el hecho de
haber sido reconocida con dos premios, siendo muy joven, puedo decir que
pertenezco a la Generación del 50, con total certeza.
¿Crees que existen diferencias y similitudes entre tu
poesía y la de otros poetas de tu generación?
En cuanto a diferencias y similitudes en estilo y forma,
creo que mi poesía no coincide con la norteña, como es lógico; pero aquí me
detengo sobre el asunto de la poesía social escrita en aquel tiempo y que
muchos críticos niegan que haya sido tratada por los poetas andaluces. En mi
opinión, fue tratada de otro modo, pero existió en la obra de aquellos a
quienes se les achaca la indiferencia o el sesteo frente a las preocupaciones
sociales. Leamos a Julio Mariscal o a Caballero Bonald. Todos y a su manera han
hecho poesía social. No creo que exista una denuncia más dura que la que
contiene el libro de Juan Ramón Jiménez Platero y yo. A fin de cuentas,
toda poesía es social, pues a la sociedad se entrega. Pienso que entre los
poetas andaluces de la Generación del 50 existen estilos y formas
similares. Y no sólo eso, de todas las generaciones de las que bebimos. El
correr del agua siempre deja rastro.
¿Cuál es tu opinión
ante la expresión «generación poética»?
Generación resulta un término demasiado amplio, tanto es
así que de la Generación
del 50, alguien dijo que, en su totalidad , su
presencia podría llenar una plaza de toros. (Conste que el símil es de
andaluces dados a la exageración). Mejor hablar de grupos generacionales como
el de Cántico o Platero, por ejemplo.
¿Cuál es tu opinión
sobre las antologías poéticas? ¿Las consideras necesarias?
Por supuesto, es fundamental para el que investiga y
reconfortante para el poeta, ya que a través de ellas puede comprobar que su
paso no ha sido en solitario.
¿Y sobre las antologías que recogen exclusivamente poesía
escrita por mujeres?
Todavía y, dada la situación, considero que son muy, muy
necesarias.
Has recibido premios. ¿Cuál es tu opinión acerca de los
premios literarios?
Salté al ruedo, como quien dice, desde el trampolín del Premio Adonais, con el libro Los
buenos días, junto al premiado
Don de la ebriedad, de Claudio Rodríguez, como les ocurrió, también, a
Caballero Bonald, Fernando Quiñones, Antonio Gala, José Luis Tejada y Rafael
Soto Vergés. Recibir premios era decisivo en aquellos años. Y los premios
siguen siendo el mejor medio para que los jóvenes se den a conocer. Después, no
hace falta. Y al final, lo más digno consiste en esperar que a través del
tiempo —sin llegar a lo póstumo, como suele pasar tristemente en nuestro país— se
premie al autor, no de un libro sino de toda una vida entregada a la tarea de
la escritura, fiel a su vocación. Eso, por mi parte, lo considero de justicia.
¿Cuál es tu opinión
acerca de la crítica feminista y del énfasis actual por estudiar la obra de
las mujeres poetas?
Me parece muy útil y
creo que es una consecuencia y resultado lógicos del gran silencio al que ha
estado sometida la mujer durante mucho tiempo. Admiro y respeto a los críticos,
en general, porque pienso que cumplen una función muy necesaria, que acompaña y
ayuda a la divulgación de la poesía. |
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