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19821982
Sale
a la luz La torre de Babel y otros asuntos, poemario con el que
se rompe el silencio poético de largos años. Como en su primer libro, Mara,
otro asunto bíblico le permite exponer su razón poética: el tema de Babel es la
metáfora, una vía para hablar de la confusión humana. Se reafirman así las
tradiciones bíblicas de su poesía, que confluyen con las tendencias de su
entorno, es decir, las que se inclinan hacia la poesía metafísica.
Este
libro se apunta como un diálogo entre la autora y los místicos españoles: San
Juan de la Cruz, Santa Teresa y, también, Fray Luis de León. En lo formal Pilar
apuesta por una revisión contemporánea de las formas de los Siglos de Oro. No
en vano, en estos años emprende una profunda dedicación a los estudios
teológicos y filosóficos que nunca abandonará.
19861986
Se
publica La alacena, una antología que recoge toda su obra poética
publicada hasta ese momento. La edición de esta antología tuvo gran importancia
porque rescató poemas importantes de libros ya muy difíciles de conseguir. La
alacena es un mérito del antólogo José Ramón Ripoll, un poeta gaditano que se ha interesado vivamente por la obra de Pilar Paz
Pasamar.
19901990
Se
publica Textos lapidarios: La Dama de Cádiz, una rareza en la que la
autora aúna un poemario sobre la sabiduría esotérica y mágica de los lapidarios
alfonsíes y su primera incursión en firme en los terrenos de la prosa. El texto fue editado en versión bilingüe inglés-español, junto con un relato de
Fernando Quiñones, para los Primeros Encuentros Púnico-Fenicios de Cádiz.
Otra
singularidad definitiva incluye este libro: la necesidad de la prosa. La inclusión del relato de La
dama de Cádiz, primero de muchos que escribiría
más tarde y que suponen la necesidad de la prosa como expresión para Pilar Paz
Pasamar. A este respecto ha comentado muchas veces que La dama de Cádiz «excedía
por su tema la concreción métrica por lo que hube de encauzarla de otra forma,
como narración».
19921992
Prosigue
en su dedicación a temáticas de género y, en particular, a la difusión y el
estudio de diferentes creadoras. Se publica su ensayo La poesía femenina
hispanoamericana y la búsqueda de identidades donde recalca la
importancia en la literatura de América de la voz de las intelectuales casi
desde sus inicios con Sor Juana Inés de la Cruz. A este respecto, en dicho ensayo, luego reutilizado y ampliado para conferencias sobre el tema de la creación
de la mujer, argumenta: «Desde Safo a la Storni no han sido pocas las mujeres
que se han quitado la vida. Una consecuencia patológica de este deseo de
evasión». Evocando las desgraciadas muertes de Alfonsina Storni y
Delmira Agustini, escribe: «Estas dos grandes poetas, que cantaron el amor
desesperadamente, saltaron sobre las cosas cotidianas, se abalanzaron al vacío
después de cantar lo inefable. Pomos vaciados, terribles criaturas muertas que
asomáronse a la vida, dejaron su palabra y desaparecieron como en las olas los
delfines...».
19941994
Primera
edición de Philomena, libro de madurez, definitivo en esta etapa
de su producción poética. El símbolo del ruiseñor renacentista es utilizado en
el poemario en el sentido del poeta como instrumento de la divinidad para el
canto. La unión de la poesía, la música y el canto están presentes en el
sentido órfico de los griegos y en el sentido metafísico de los místicos.
19951995
Segunda edición de Philomena,
finalista del Premio de Poesía Mística Fernando Rielo. El poemario se cierra
con el poema «Rediviva», un canto exultante a la vida y dice así: «Estás en ese mar, ola
marítima, / y en la brisa que cruzas, mi navío, / y en el paso que pisas,
caminante / y en el golpe que llama del cartero, / y en el oficio noble y
oferente, / trinas tan seria como si contaras / lo mío. ¡Oh, tú mi yo, mi
pertenencia, / oh, tú mi compañera! / ¡Cantar, cantar, cantar es lo que
importa!»
19961996
La
Universidad de Cádiz le rinde un homenaje, organizado por dos jóvenes poetas,
estudiantes de la misma universidad, Manuel Francisco Reina y Carmen Moreno, con lo que se hace evidente el entusiasmo que despierta la poesía de
Pilar Paz Pasamar
entre las más recientes generaciones.
19971997
Fallece tras una dura enfermedad Carlos
Redondo, su marido. La sensación de ausencia y el dolor de la pérdida, hacen
que se entregue por entero a la creación. Comienza a trabajar así en su último poemario, Sophía, en el que las referencias filosóficas y teológicas se amplían,
pero sin ceder un ápice a la experiencia vital y emocionada. A la muerte de su
esposo publicó este poema en la revista gaditana Atlántico: «Tus gestos sin soporte son tus gestos, / sin cejilla que ajuste
los sonidos / suenas mejor a ti. Ahora te siento. / Desanudo el cordón del
embalaje / a ver si hay algo más que nada dentro. / Las cosas distraían; las
ideas, / los mundos, el sonido. Interferían / sombras que te alejaban, me
alejaban. / Ellas sobrevolaban, tú me sobreentendías. / Quizás no como
entonces, así estamos: / tú en mi memoria, acaso yo en la tuya. // Ahora te sé, por cuanto te
recuerdo.»
19981998
Fallece Fernando Quiñones, amigo del alma de Pilar Paz Pasamar, «hermamigo», como ellos se
proclaman. Tras la muerte de Carlos, una de las pérdidas más dolorosas de su
vida, Pilar reproduce en un hermoso artículo aparecido en el Diario de Cádiz
el pacto de hermandad establecido entre los dos poetas, que ella denomina «el
pacto de Puntales». Lo firmaron cuando eran adolescentes y se bañaban en el
lugar que se conoce por ese sobrenombre en Cádiz; allí juraron ser amigos para siempre. Estas son las palabras de Pilar al respecto: «No obstante, declaro que
hubo un pacto de amistad y fidelidad hasta la muerte, muy ingenuo y novelesco,
pero firme hasta el final, sellado una tarde por el altamar de la playa de
Puntales, a quien adjudicamos el oficio de notario. Desde entonces me vi ya
inmersa en este grupo gaditano, entre amigos que buscaban comunicarse lo que
leían y escribían dentro del precario panorama de la vida cultural de los años
cincuenta. Fernando fue siempre un trabajador incansable».
19991999
Se
publica Historias balnearias, una firme apuesta narrativa que demuestra
idéntico magisterio que en el verso. En la contraportada del libro se recoge la
siguiente aseveración: «Quien espere encontrar en estas páginas, por aquello de
que su autora es conocida más por su obra poética que por la prosa, ese género
híbrido e indefinible de prosa poética, va a quedar sorprendido ante un lenguaje
exacto y ágil que separa la acción y el diálogo de lo que subyace esencialmente
en profundidad: el conocimiento de la psicología humana, el humor, la
imaginación poética». Esta declaración no puede ser más exacta ya que Pilar Paz Pasamar se revela como una narradora pura y consumada.
Fue
seleccionada para los encuentros culturales con el pueblo cubano, organizados
en Holguín, Cuba, como representante de la poesía andaluza. Así vio cumplido su deseo de pisar tierras americanas, deseo expresado desde
sus primeros contactos con la intelectualidad del otro lado del mar.
20002000
El
rey de España, Don Juan Carlos I, visita la Real Academia Hispanoamericana de Cádiz, en cuya recepción participa Pilar Paz Pasamar como
académica. En un homenaje a Fernando
Quiñones, en la Universidad de Cádiz presenta un ensayo en homenaje a su amigo y
compañero de generación.
Ese mismo año el Ayuntamiento de Jerez de la Frontera convoca el
certamen de Relato Corto Pilar Paz Pasamar, que ya ha llegado a su quinta edición.
20012001
Aparece
su segunda antología, Opera lecta, con un hermoso prólogo de su amigo
Antonio Gala, quien escribe en la contraportada: «La voz femenina -y
poderosa- más alta de la actual poesía española es Pilar Paz. La he escuchado
desde hace demasiado tiempo como para equivocarme. Ya en principio, con Mara,
me sedujo como un canto de sirena segura y esperanzadora. Luego se confirmó,
creció y se hizo tan propia que nadie pudo nunca confundirla. Sus libros se
enlazaron igual que se desgrana una oración tranquila, una plegaria confiada.
Sin prisas, sin ambición, sin concesiones y también sin desmayos. Lo mismo que
una vida bien vivida».
20022002
En
octubre se abre de nuevo el aula Atenea del Ateneo de Sevilla, que inauguraron
-y en el que se reunieron- los componentes de la Generación del 27, para
celebrar a Góngora. Pilar Paz Pasamar fue designada por el Ateneo Hispalense
para reabrir esta aula histórica con la intención de restaurar aquella
tradición truncada de la Generación poética del 27.
20032003
Sale
a la luz Sophía, poemario que mantiene el pulso místico del
anterior y supone la culminación de su obra poética de madurez, que el crítico
José María Balcells relaciona con Philomena: «El título del libro alude
a la raíz divina de su canto personal y de toda la creación; y por ende esa
raíz late en lo más profundo de cualesquiera de los motivos poetizados, tal
como ahora nos ofrece su presente libro del conocimiento y la sabiduría
adquirida». De esa sabiduría dan cuenta estos versos del poema titulado «De
rima fácil y cita sabia»: «Mira cruzar las aves, / las naves de la esencia /
huele el olor del agua, / deja la vida entera / alzar sus largos tallos / como
una enredadera. / Deja de preguntarte / si efímera o eterna / la ceniza del
hombre / dónde el viento la aventa».
20042004
Se
publica el libro de relatos Historias bélicas, con excelentes críticas.
La presentación se realiza en el Baluarte de la Candelaria de Cádiz, en el acto
de clausura de la Feria del Libro de la ciudad y corre a cargo del premio
Nacional de Literatura, Félix Grande. El 21 de diciembre de ese año, es nombrada
«Hija Adoptiva» de la ciudad de Cádiz. En el discurso de agradecimiento, en el
Salón de Plenos del Ayuntamiento de Cádiz, recordó su vínculo natural y
personal con la ciudad. Asimismo evocó a Fernando Quiñones y recitó unos versos
de su maestro Juan Ramón Jiménez, al que quiso recordar en ese día de alegría y reconocimientos con estos versos: «Andando, andando, andando. / Que quiero
oír cada grano / de la arena que voy pisando.»
20052005
El Instituto Andaluz de la
Mujer de la Junta de Andalucía le concede el Premio Meridiana de Literatura
2005 por la importancia de su obra, así como por su quehacer como escritora y
su dedicación pionera en favor de la mujer. Pilar Paz Pasamar agradece el galardón leyendo el poema «Aldonza se casa» al coincidir la
entrega de este premio con las celebraciones en torno a los cuatrocientos años
de la publicación de la obra maestra de Cervantes. El poema estaba incluido en
su segundo libro Los buenos días (1954), y fue considerado, entonces,
una especie de alegato feminista, demasiado osado para la época. El poema concluye con los versos que siguen: «Porque quiero salvarte, Aldonza, porque
quiero / llorar por las que ignoran, por todas las robustas, / por todas
las Aldonzas, por las que nunca sueñan, /¡ por ti, por ti, Aldonza Lorenzo, que
hoy temprano / te casas con el hombre bajo el sol de Castilla!». |
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