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Características
generales |
Porcelana de La Moncloa
Documentos de La Moncloa
Restablecimiento de La Moncloa |

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Índice |
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Porcelana de La Moncloa
Restablecida la monarquía borbónica en España
tras la guerra de la Independencia, María Isabel de Braganza, esposa de Fernando VII,
promovió la reapertura de la antigua fábrica de porcelana. Por un real decreto, dado en
julio de 1817, se creaba la Real Fábrica de La Moncloa, situada en un lugar llamado
Granjilla de los Jerónimos, en el Real Sitio de La Florida. Para la fundación se siguió
la misma directriz que había impuesto Carlos III a la hora de erigir el Retiro: sería
una manufactura propiedad de la Corona con artículos destinados al uso real. Fueron
aprovechados materiales, pastas y moldes que quedaron de su predecesora, de la misma forma
que en 1760 se usaron las existencias procedentes de Capodimonte. Incluso el personal de
la nueva Fábrica había trabajado antes en el Retiro.
La primera etapa de la manufactura abarca de 1817
a 1821, siendo director Antonio Forni, que había venido de Capodimonte con Carlos III. Se
produjo porcelana de buena calidad para el uso de la Corte, utilizando las pastas y moldes
del Retiro. Una vez que se agotaron, la Fábrica sacó tierra de Colmenarejo, Galapagar y
Valdemorillo, a las que se añadía caolín y feldespato descompuesto. Se realizaron,
fundamentalmente, piezas de vajilla decoradas con abundante policromía y con motivos
mitológicos o de influencia francesa, completados con cenefas elaboradas con palmetas,
piñas, cintas y roleos. Entre los pintores más destacados señalamos a Cástor
Velázquez y a los hermanos Giorgi, que se dedicaron especialmente a dorar. Las marcas que
utilizará este período son la M coronada y, a veces, las iniciales de los artistas. Sin
embargo, se suele repetir en algunas piezas la flor de lis del Retiro, en azul: tal es el
caso de las Nº 94, 95, 106 y 107 de este Catálogo. Llegada la década de los veinte, la
grave situación de la Fábrica provocó la apertura de la tienda en la calle del
Jaramillo, y la sustitución de Forni por Bartolomé Sureda. En poco tiempo se procedió a
la expulsión de los Giorgi y de antiguos operarios del Retiro.
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La segunda
etapa abarca desde 1821 hasta 1833. Se caracteriza por el giro radical que imprimió
Sureda, basado en la producción a gran escala según las labores inglesas y francesas que
había aprendido en Sèvres. La Moncloa se inspira en las formas francesas y en las
corrientes decorativas inglesas de estampación, que se expandirán a otros centros
cerámicos, como Pickmann, Cartagena y Sargadelos, Paulatinamente, se abandona la
producción de la porcelana para irse centrando en la loza, siempre dentro de un diseño
de líneas simples que desembocarán en el diseño industrial del siglo XIX. Los motivos
pueden encuadrarse en el estilo imperio, marcando el tema principal con oro u otros
colores en los bordes superior e inferior, pie y labios, o en las franjas centrales. Los
fondos suelen ser blancos o monocromos. Otra forma de ornamentar las piezas consiste en
cubrirlas total o parcialmente con temas naturistas realizados nítidamente en un solo
color, de tal forma que el dibujo queda plenamente resaltado en forma de cenefas sin
llegar a crear escenas. El plan económico
ideado por Sureda no respondió a las expectativas creadas y en 1829 obtuvo la
jubilación. Le sucedieron en la dirección Antonio Salcedo, destituido en 1834 y,
posteriormente, Mateo Sureda, hermano de Bartolomé, que permaneció al frente de la
Fábrica hasta 1846.
La tercera etapa de La Moncloa abarca
prácticamente el reinado de Isabel II. El período de Mateo Sureda se caracteriza por una
decoración más abstracta que la de la época anterior, suprimiendo los motivos
clásicos: palmetas, cenefas, etc. Muchas de las piezas se reducen a una sola banda. Para
dar mayor empuje a la Fábrica se nombró al antiguo director de la manufactura de Isigny,
Juan Federico Langlois, en sustitución de Mateo Sureda. Langlois se hizo cargo de La
Moncloa en 1846, pero desde un principio se negó a comunicar los secretos de su arte, a
pesar del compromiso previamente adquirido con la manufactura. Durante su mandato se
realizaron pocas piezas de calidad. Las quejas de los operarios, el estado anticuado de
las instalaciones y la carencia de materiales idóneos fueron la causa de su destitución
y del cierre definitivo de la manufactura, según real decreto de 1850.
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Documentos de La Moncloa La Fábrica de La Moncloa ha conservado el grueso de su
archivo en el Palacio Real de Madrid, concretamente en la sección administrativa.
Seguidamente, ofrecemos algunos documentos encontrados en la sección de inventarios.
A.G.P. Sec. Admón. Leg/770
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Loza 56
orinales, 10 jarras de pico de pato, 4 jarras pequeñas de pico de pato, 27 jarras de pico
pequeñas, 16 jarras grandes con figura de cubeta, 26 palanganas de varios tamaños.
16 soperas con sus tapas, 11 platos cubiertos
cuadrados, 12 tapas sin fuentes, 4 vacías para afeitar, 32 botes para pomada, 9
poncheras, 2 cafeteras, 9 fruteros cuadrilongos, 13 salseras sin tapa, 14 tazas con tapa,
19 tazas sin tapa, 3 enjuagues sin platillo y 19 sin tapa, 452 tazas medianas, 77
hueveros, 70 platillos, 178 platillos para tazas, 170 jícaras, 48 platos de varios
tamaños y 2 saleros.
A.G.P. Secc. Admón. Cª 10954/34
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Inventario de efectos existentes en la Fábrica de Loza de la Real
Florida A.G.P. Exp. Personal
Cª 2688/5
14 julio 1820
Forni pide a S.M. «la separación de La Moncloa con el sueldo, estando pronto a volver a
ella, una vez que Sureda concluya sus ensayos».
3 abril 1821
S.M. cesa a Forni como director facultativo de la Fábrica con los 2/3 del sueldo (Forni
relata cómo fue traído a España por Carlos III desde Nápoles. Ha sido director y
tesorero del Retiro desde 1808).
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Museo N.º 1:
loza decorada, porcelana decorada, porcelana blanca antigua, loza de muestra de varias
clases.
Porcelana decorada, loza decorada, porcelana blanca, loza con filete, loza blanca
(entregado por Torremocha).
Museo N.º 2: loza bañada y cocida.
Museos N.º 3, 4, 5, 6, 7 y 8. Efectos varios.
Paso a la sala de torneros, Nº 9.
Sala de torneros N.º 10, porcelana cruda.
Sala de moldes, N.º 12.
Obrador de cajas, N.º 13.
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Sala de adornos,
N.º 14.
Sala N.º 15.
Sala de escultores, N.º 17.
Hornos, N.º 18.
Sala del baño, N.º 19: loza abizcochada, porcelana abizcochada.
Sala de las tinajas, N.º 20.
Cocina, comedor, N.º 21.
Sala de descanso de SS.MM.
Portería principal.
Patio de torneros.
Patio de la fuente.
Taller de carpintería.
Habitación del señor administrador.
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Restablecimiento de La
Moncloa
En 1874 se inicia la cuarta y última etapa de la
Fábrica de La Moncloa por iniciativa del secretario particular de Alfonso XII, el Conde
Morphy. Este personaje pensó en los hermanos Zuloaga, por haberse formado ambos en
Sèvres y por sus actividades artísticas. Los talleres se instalaron en las antiguas
dependencias de La Moncloa con el objetivo de fabricar diversos tipos de cerámica.
En efecto, la principal novedad de esta etapa de
la Fábrica es la producción de azulejos destinados a diferentes edificios. Dentro de
esta modalidad, que responde a la moda impuesta por el modernismo catalán a finales del
siglo XIX, destaca la decoración del Palacio Velázquez de Madrid (Parque del Retiro), en
1884. Otra de las características de la manufactura fue la vuelta a las técnicas
clásicas españolas, como las labores de cuerda seca y la serie de piezas (cuya muestra
presentamos en este Catálogo, N.º 143 a 153) que imita las del reflejo metálico
producidas en Manises durante el siglo XV. Se realizaron también botes de farmacia,
grupos escultóricos y placas que imitaban los trabajos alcoreños.
Los gastos tan grandes que acarreó la puesta en
marcha de la Fábrica y la falta de interés del público fueron las causas por las que
esta Fábrica se cerró.
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