Centro Virtual Cervantes

Actos culturalesPatrimonio Nacional

barra_separacion_hor.jpg (1801 bytes)
 

 

 

 

 

 


Sala de Porcelana de la
Casita del Príncipe de El Escorial

Índice

 



La Fábrica de Wedgwood

La Sala de Porcelana de la Casita del Príncipe de El Escorial, junto con las Salas de Porcelana de los palacios de Aranjuez y Madrid, representa uno de los mejores ejemplos de las piezas realizadas en los talleres del Buen Retiro. Las placas fueron concebidas especialmente para esta estancia, situada en la segunda planta del ala derecha del edificio. La disposición de las mismas, a lo largo de las paredes, sigue una estructura geométrica determinada.

Las placas, de diferentes formas y tamaños —circulares, ovaladas, cuadradas, rectangulares, etc.—, están realizadas siguiendo la moda impuesta por la Fábrica inglesa de Wedgwood a finales del siglo XVIII: fondo azul cielo con relieves blancos, enmarcados en madera tallada y dorada. Hacia 1775 la manufactura británica puso de moda un tipo de pieza que ha resultado ser su distintivo. Se trata de un material compuesto por carbonato o sulfato de birita —translúcido en algunas ocasiones—, que se tiñe con metal (cobalto) óxido para darle el color azul. El gran descubrimiento que Wedgwood llevó a cabo fue el hacer un biscuit susceptible de ser coloreado. En definitiva, un objeto vitrificado y no vidriado. Se realizaron medallones con diferentes representaciones, como estatuas antiguas y modernas procedentes de repertorios romanos de 1704, figuras de Cupido y Psique, cabezas de Gorgonas, Floras, Hércules, etc. También se tomaron ejemplos de los grabados de Bernard Picart hechos en 1724 y de muchas alhajas adornadas por famosos ebanistas. Las placas de Wedgwood fueron esculpidas y diseñadas cuidadosamente. Los principales promotores fueron Thomas Bentley (1770-1775), Josiah Wedgwood —del que destacan sus musas, como Euterpe, Clío, Erato y Calíope— y John Flaxman —que modeló aproximadamente en 1785 figuras como Ceres y Cibeles, gran variedad de candelabros y figuras femeninas clásicas.

Es posible que muchos de estos bustos clásicos se elaboraran al final del siglo XVIII inspirándose en figuras esculpidas en jarrones y placas de Sèvres. Esto nos ofrece una idea de las corrientes de influencia establecidas entre las manufacturas europeas desde finales del siglo XVIII: muchas factorías continentales copiarán los modelos de Wedgwood; entre ellas destaca la madrileña Fábrica del Buen Retiro, que también empleó la técnica de pulir el biscuit esculpiendo relieves blancos sobre el fondo teñido de azul.

La Sala de Porcelana de la Casita del Príncipe de El Escorial, con sus 234 placas de adorno, sigue estrictamente las modas implantadas por la manufactura inglesa, que ya han sido comentadas al hablar de algunos de los jarrones del Palacio Real de Madrid. Estas placas fueron especialmente concebidas para la Casita según una estructura concreta realizada a lo largo de diecinueve paneles distribuidos en siete muros, catalogados de derecha a izquierda, según se entra en la habitación. El muro número 1 posee tres paneles: 1-1, 1-2 y 1-3; el número 2, tres: 2-1, 2-2 y 2-3; el número 3, tres: 3-1, 3-2 y 3-3; el número 4, tres: 4-1, 4-2 y 4-3; el número 5, un panel: 5-1; el número 6, tres: 6-1, 6-2 y 6-3; y el número 7, tres: 7-1, 7-2 y 7-3.


subir

La Fábrica del Buen Retiro

Las placas han sido datadas en torno a 1790-95 (A.G.P. Sec. Registros Nº 4808) atendiendo a las características decorativas, ya que carecen de marcas. Se integran en la tercera etapa de la Fábrica del Buen Retiro, en la que se deja sentir el gusto y la influencia por los modelos de Wedgwood. Desgraciadamente, no hemos localizado la cuenta en la que aparezca el número de piezas realizado, la fecha y la autoría; conocemos, solamente, nombres de escultores que realizaron labores semejantes a las placas de la Casita del Príncipe de El Escorial. Dionisio Sancho fue profesor de escultura y director del ramo de dibujo en la Fábrica del Buen Retiro; se le concedió el título de escultor de Cámara el 16 de abril de 1795. Domingo Palmerani fue el segundo director de la galería de escultura del Buen Retiro, y trabajó con los Ferroni en los techos de la Casita; es posible, por tanto, que participara en la confección de las placas; fue nombrado escultor de Cámara el 5 de agosto de 1804. Antonio Juan fue maestro grabador de la Real Fábrica de Cristales de San Ildefonso, y en 1799 pidió honores de grabador de Cámara. Esteban de Agreda realizó camafeos y bajorrelieves, fue profesor de escultura de la Fábrica y pidió la plaza de escultor de Cámara en 1795. (A.G.P. Sección Reinados, Carlos IV, Cámara, leg/15). Finalmente, es importante destacar la labor de los hermanos Bautista en la realización de ramos y cestos de flores durante los últimos años del siglo XVIII. Ello nos anima, lógicamente, a atribuir las placas adornadas con relieves florales a estos modeladores.


subir

Temática decorativa

Respecto a las fuentes de inspiración de los motivos decorativos de la Sala de Porcelana, cabe la posibilidad de la imitación directa de piezas de Wedgwood, o de los repertorios de grabados de las antigüedades descubiertas en las excavaciones de Pompeya y Herculano que dirigió Carlos III cuando era Rey de Nápoles, y que proliferaron a partir de 1739. Los descubrimientos se dieron a conocer por medio de la edición de las Antichitá di Ercolano, diseñada por el italiano Vanni. Esta edición sirvió de modelo a diversos grabadores, como Thomas Piroli, que facilitó en su obra la divulgación de temas y motivos decorativos. La edición de Piroli fue reeditada por Piranesi, en París, con textos aclaratorios de las láminas, y difundida por varios países (concretamente Inglaterra encargó ediciones de la obra con destino a las fábricas). Este dato interesante es un indicio que conecta las concomitancias decorativas de Wedgwood y Buen Retiro. La difusión de estos grabados en las obras citadas indica la importancia de los objetos de pequeño tamaño dentro de las corrientes artísticas. En este sentido, destacamos el estudio de Margarita Estella sobre las placas de marfil de la Casita del Príncipe de El Escorial. En él, señala la autora que la temática decorativa se inspira en los grabados de las Antichitá. Por tanto, la existencia de estos repertorios en Buen Retiro —ya que algunas de las series de los marfiles proceden de la manufactura madrileña— inspiró, a la vez, al taller de marfiles y a la galería de escultura. Comparando las placas de marfil y las placas de porcelana, se aprecia una notable similitud en la decoración, concretamente en las placas relativas a los Sátiros y a Hércules y Apolo. La diferencia existente entre ambas estriba en que la factura de la porcelana se hace de una vez, mientras que los marfiles presentan diferentes series, no todas realizadas a la vez por la misma fábrica.

Las placas de porcelana, según su temática decorativa, pueden dividirse en los siguientes grupos:

1) Serie floral, constituida por placas decoradas con ramos y cestos de flores modeladas por los hermanos Bautista; representan uno de los ejemplos más característicos de las labores de Buen Retiro.
2) Serie mitológica, compuesta por placas que representan pasajes relativos a la religión y al ciclo griego. Destacan las dedicadas a Hércules, Apolo, Artemisa y Zeus; muchas de ellas han sido copiadas directamente de esculturas clásicas.
3) Estelas sacrificiales, formadas por una serie reducida de placas rectangulares apaisadas que muestran distintos ritos de iniciación y bendición, muy comunes en altares y tumbas de la antigüedad.
4) Serie de los putti: consta de unas placas en las que aparecen amorcillos en diversas escenas de juegos y otras acciones; este tipo ornamental es muy común en los vasos de Wedgwood.
5) Serie de las ninfas y musas, compuesta de un conjunto de placas ovaladas, posiblemente de inspiración directa de los trabajos de Josiah Wedgwood; se trata de figuras femeninas danzando, portando guirnaldas de flores o sosteniendo los atributos de cualquiera de las artes liberales.
6) Serie de los bustos, integrada por una colección de tondos que guardan grandes concomitancias directas con la manufactura inglesa de Wedgwood; se trata de una serie de placas circulares que presentan cabezas de perfil, masculinas y femeninas, que siguen muy de cerca las características fisionómicas de los bustos clásicos. Fue otra de las realizaciones fundamentales de Wedgwood.
7) Serie de los paisajes, compuesta por placas relativas a entornos marítimos, fortalezas romanas, molinos y puentes; guardan una gran similitud con los motivos decorativos del propio siglo XVIII.
8) Serie de las ruinas clásicas; representan un interesante conjunto en donde se muestran los restos de ciudades clásicas: foros, templos, cenotafios, jarrones, etc., con influencia patente de las ilustraciones de las Antichitá.

Las placas de El Escorial reproducen los modelos de Wedgwood con gran variedad temática, tomada, de una parte, de los grabados de los pintores de Herculano, y, de otra, de las propias piezas de Wedgwood expandidas por las manufacturas de todo el continente. La talla de estas placas se caracteriza por una graduación en el relieve; destacan las figuras del primer plano con perfiles nítidos, contornos suaves y sin angulosidades, que se degradan paulatinamente hacia el fondo de la composición. La placa está trabajada muchas veces, como un dibujo inciso de líneas correctas.

A la hora de analizar las 234 placas, hemos realizado una selección, de forma que estén representados los ocho grupos decorativos y los diecinueve paneles de los muros con sus distintos formatos. Además, ofrecemos una selección bibliográfica, válida para cada una de las fichas de catalogación.


subir

Bibliografía

Ainaud de Lasarte: Ars Hispaniae, p. 324.
Estella, M.: Reales Sitios, número 57, p. 57-64.
López Serrano, M.: Guía de El Escorial: La Casita del Príncipe.
Martínez Caviró, B.: Porcelana del Buen Retiro.
Palacios y Museos del Patrimonio Nacional
, lám. 223.
Sánchez Hernández, M. L.: Antiquaria, número 8.
Sánchez Hernández, M. L.: Casas del Patrimonio Nacional.

Exposiciones

La artesanía española en los Palacios Reales. Palacio de Pedralbes. Nº 5, 6, 7, 8 y 9.
Exposición de porcelanas de la Real Fábrica del Buen Retiro (1760-1808). Catálogos Nº 76 y 77.
Exposición Universal de Barcelona 1888. Nº 206 y 207. P. 30.


Arriba
| Porcelana del Buen Retiro |

| Portada del CVC |
| Obras de referencia | Actos culturales | Foros | Aula de lengua | Oteador |
| Rinconete | El trujamán |

|
Enviar comentarios |

Centro Virtual Cervantes
© Patrimonio Nacional
© Instituto Cervantes (España), 1998-. Reservados todos los derechos.