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Por gentileza del Patrimonio Nacional del Reino de España el Centro Virtual Cervantes
ofrece a sus lectores una serie de muestras pertenecientes a las Colecciones de la Corona,
que permitirán acceder al arte, a la artesanía y a la cultura españolas descubriendo
algunas de sus más bellas representaciones.
Estas colecciones, cuyo valor va
aumentando con el paso del tiempo, suponen un viaje a través de la Historia de nuestro
país. Nos hablan de sus artesanos y de sus monarcas; van desvelando los avances,
descubrimientos y tradiciones a lo largo de los siglos; reflejan los gustos y la forma de
vida en cada época; en definitiva, revelan más allá de su belleza las
profundas raíces de la cultura hispánica.
Pueden pasearse, en primer lugar,
por las doce primeras salas de la exposición de la Colección
de Relojes, en las que encontrarán los bellos modelos con que midieron las
horas los monarcas españoles en un singular recorrido a través del tiempo. Desde las
épocas en que la exactitud no importaba hasta las más rigurosas mediciones, siempre se
ha considerado el reloj como una forma de belleza articulada y un tanto misteriosa. Y los relojeros,
depositarios de esa doble responsabilidad que supone compaginar lo útil y lo hermoso,
siempre se han preocupado por usar los más finos materiales para su fabricación, creando
verdaderas obras de arte, una muestra de las cuales hemos traído a nuestras páginas. En
la Sala audiovisual podrán escuchar, además, los
ritmos y las melodías de las sonerías con que están dotados los mecanismos de dieciocho de estas piezas
extraordinarias que son los relojes del Patrimonio Nacional.
La segunda exposición los acercará
a la Porcelana y cerámica españolas que se
conserva en los Palacios Reales, y que abarca piezas de Talavera, Buen Retiro, Capodimonte, Moncloa,
Pickmann, Sargadelos, Santander y Valdemorillo.
Comenzamos el
recorrido por la cerámica de Talavera, de la
que se podrá admirar el Botamen de la Farmacia Real y del Monasterio de El Escorial. Este
tipo de piezas representan la evolución artística de la cerámica puesta al servicio de
unas necesidades concretas (la conservación de los medicamentos). En la muestra de la porcelana de Capodimonte y Nápoles admiraremos
la belleza de unas cajas de costura palaciegas del siglo XVIII. Una enorme cantidad
de jarrones y las magníficas salas de porcelana de los palacios reales de Madrid y de
Aranjuez son las piezas que marcan la actividad de la Fábrica
del Buen Retiro, fundada por Carlos III que, con el fin de concluir rápidamente el
Palacio Nuevo de Madrid y decorar los Reales Sitios, promociona la industria suntuaria
nacional, evitando la importación de elementos decorativos franceses.
Ya en el siglo XIX, la Fábrica de loza de la Cartuja de Sevilla, conocida también
como cerámica de Pickmann, creada con el fin de que
maestros londinenses, aplicados en las técnicas inglesas de estampación, enseñaran a
los artesanos andaluces el arte de decorar la loza, diseñó y amasó modelos exclusivos
para los reyes, después de ser, en 1871, instituida por Amadeo de Saboya, «Proveedora de
la Casa Real española».
Ya en el siglo XX,
fueron varias las fábricas de porcelana que abastecieron a los salones y las mesas
reales; mesas y salones que se llenaron de piezas tan dispares como las bellas vajillas de
loza creadas en la fábrica santanderina de Ibero-Tanagre
o con las más sencillas piezas de loza
de Valdemorillo; de adornos lujosos de regusto inglés, transparentes y cristalinos,
como los creados en la fábrica de
Sargadelos, afrancesados como los dorados y blancos jarrones y jofainas de la casa de Pasajes o con elementos
ornamentales puramente españoles como los polícromos realizados por los alfares de Triana.
Esta interesante
exposición, refleja con toda claridad la evolución de la artesanía de la cerámica en
España y muestra en qué medida los alfares españoles más significativos actuaron en
gran parte como manufacturas reales y evolucionaron de acuerdo con las exigencias de la
demanda cortesana. En unos casos porque, fuera de ella, la calidad y la estética debieron
supeditarse al mantenimiento de bajos costes de producción; en otros, porque los propios
monarcas contribuyeron directamente a poner en marcha las fábricas.
Nuestra exposición,
más allá de la belleza de sus objetos, representa la evolución artística y cultural de
España.
La catalogación de la colección
se ha hecho con criterios científicos y actuales, proporcionando no sólo los datos de
identificación imprescindibles, sino también las referencias documentales o
bibliográficas que puedan enriquecerla, sin olvidar en ningún momento el marco
histórico que da sentido a todas y cada una de ellas.
Confiamos en que con las piezas
que les presentamos a continuación se recreen en la suntuosidad de los palacios
españoles y disfruten con la belleza de sus más hermosos elementos decorativos. |