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Extremadura ofrece una variada muestra de paisajes naturales, por una parte, y por otra, los usos tradicionales de la tierra quedan representados por los bancales de las pendientes de Las Hurdes y por el cultivo de los cerezos del valle del río Jerte, en el norte montañoso de la región; en el centro y sur, la actividad ganadera encuentra su expresión más característica en las dehesas de encinas espaciadas. | ||
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Extremadura alberga también muchos tesoros del arte (véase Claustros y retablos), con ejemplos de muy diversas épocas en las dos provincias que la integran, Badajoz y Cáceres: la Mérida romana, las medievales Cáceres y Trujillo... Aquí vieron su primera luz pintores como el Divino (Luis de Morales, 1510-1586) y Francisco de Zurbarán (1598-1664), aquí se empaparon de la memoria de sus gentes escritores como Francisco Sánchez de las Brozas (1523-1601), Juan Meléndez Valdés (1754-1817), Felipe Trigo (1864-1916), Dulce Chacón (1957-2003), Félix Grande (1937), Luis Landero (1948), Javier Cercas (1962). En su novela La casa del manzano, Carmen Montalbán (1963) da unos retazos del paisaje extremeño a través de la ventana de un autobús:
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