Centro Virtual Cervantes

Actos culturalesNombres propios

Álvaro Mutis

Inicio




«Una tabla de madera, sobre la entrada, tenía el nombre del lugar en letras rojas, ya desteñidas: "La Nieve del Almirante". Al tendero se le conocía como el Gaviero y se ignoraban por completo su origen y su pasado».

Ilustración de Helena Martínez

La novela La nieve del almirante, como su título indica, es una ampliación del poema del mismo nombre incluido en el libro Caravansary (1981), en la que Álvaro Mutis, que de ahora en adelante va a convertirse en el cronista de Maqroll el Gaviero en todas sus apariciones, establece por medio de la técnica de la caja china o de la narración dentro de la narración, un hábil sistema de autorreferencias que le permite hacer guiños sobre temas ya tratados con anterioridad y, al mismo tiempo, adelantar otros que serán desarrollados posteriormente para contar de forma enlazada y sin cesuras esa prolongada historia hecha de historias que es la saga del Gaviero.

La novela, que se construye sobre un misterioso diario de viaje escrito por Maqroll el Gaviero durante su ascenso por el río Xurandó y que encuentra Álvaro Mutis en el interior de un libro esotérico olvidado en una librería de viejo del barrio gótico de Barcelona, es el relato en que se concreta la alegoría de la desesperanza encarnada por el Gaviero desde su lejana oración inicial aparecida en Los elementos del desastre (1953) y ampliada en sucesivas apariciones dentro de la poesía hasta aflorar ahora de manera definitiva en la novela.

Maqroll, en compañía de un cuarteto marginal compuesto por un capitán alcohólico, un indio taciturno, un práctico solapado y un gigante rubio depravado y protervo, remonta el curso de uno de los grandes ríos americanos a bordo de un planchón desvencijado y se adentra en la selva maligna y ponzoñosa en busca de unos misteriosos aserraderos cuya existencia parece desvanecerse a medida que el planchón avanza sorteando todo tipo de peligros en su lucha contra la corriente. Para contrarrestar la angustia del viaje lee un enigmático libro sobre la pugna artera sostenida por el trono de Francia entre los armañacs y los borgoñones en la época medieval, y simultáneamente escribe un diario en el que, con minuciosidad de cronista y prosa de poeta, va registrándolo todo; desde sus sueños e impresiones hasta los percances del camino, desde el carácter y figura de los que lo acompañan hasta el paisaje que desfila a su vera. Mientras, su alma se desgarra pensando en las precarias razones que sostienen su vida: un ilusorio negocio de maderas, la amistad de un compañero lejano como Abdul Bashur y el amor de Flor Estévez que lo espera en la cordillera de donde nunca debía haber partido. De esta manera, el viaje deja de ser una simple aventura en la que el hombre se enfrenta a los elementos de la naturaleza para convertirse en una exploración lúcida y desesperanzada del propio paisaje interior que el Gaviero realiza a través del sueño, de la enfermedad, del delirio y de la observación minuciosa de los fantasmas que tejen su destino.

Leer, soñar, buscar en viejos reinos y en dinastías abolidas el momento de la historia en que su vida pudo cobrar sentido, escribir reglas y sentencias enigmáticas y pensar en lo que pudo haber sido y en la vida que pudo haber llevado al lado de su amante Flor Estévez en la cordillera son los mecanismos que Maqroll opone a los efectos deletéreos de la selva en esta aventura poblada de fúnebres presagios en la que advierte, desde sus inicios, la insensatez de su empresa y ante la que, sin embargo, no retrocede, pues se trata de un héroe desesperanzado de la estirpe de los de Conrad y Malraux, que, al revés del paradigma del héroe clásico, no aprende por lo que gana en el decurso de su empresa sino por lo que va perdiendo. Su travesía es, por tanto, un aprendizaje desgarrado de la vida que se cumple a contramano de lo establecido; una suerte de automoribundia ascética que lo lleva a un encuentro consigo mismo en el que la muerte se convierte en su fruta más jugosa, su esencia más vital.

Maqroll vive esta automoribundia a cada paso desde el momento en que aborda el planchón desvencijado que el Capitán borracho dirige con órdenes desatinadas y empieza a remontar, al mismo tiempo que las aguas del Xurandó, el río de la mente para comprobar que nada existe, que su existencia ha sido equivocada, que no ha vivido la vida ideal que le correspondía. En una tarea de despojamiento, no menos implacable que la siega realizada por la selva con sus compañeros de aventura -el Capitán termina ahorcado una mañana, balanceándose como un siniestro péndulo de uno de los soportes del planchón; el práctico y su compañero Ivar, el gigante rubio con el que se dedicaba al tráfico de armas y a la venta de indios, son ejecutados luego de un juicio expedito por el Mayor, que los intercepta en su hidroavión; y Miguel, el indio taciturno que hacía las veces de mecánico, es devorado con su planchón por las aguas del río al cruzar por los rápidos conocidos como el Paso del Ángel-, de esta debacle sólo sobrevive Maqroll, quien regresa a la tienda de La Nieve del Almirante en busca de Flor Estévez, pero encuentra el lugar en ruinas y debe empujar de nuevo la pesada piedra del corazón en busca de pequeñas y precarias razones para seguir viviendo.

Una devastación tan radical como la que ocurre en esta primera entrega de la saga de Maqroll no debe, sin embargo, hacernos pensar que sus andanzas plantean una resurrección de la novela de la selva que, como ocurriera con su antecesora La vorágine, termina por devorar a sus protagonistas en su vórtice, pues lo que está en cuestión en la obra de Mutis no es solo el espacio o la supremacía del clima sobre el hombre, sino también la lógica y el precario sentido de la existencia que, como señalara Cruz Kronfly, remite al drama del hombre en la modernidad, del hombre «despojado del sentido de Dios y de la historia» que debe seguir adelante, apegado a su pequeña y precaria aventura cotidiana en un mundo donde quizás la poesía sea el último baluarte trascendente.

 

Subir
| Obra narrativa |

| Portada del CVC |
| Obras de referencia | Actos culturales | Foros | Aula de lengua | Oteador |
| Rinconete | El trujamán |

| Enviar comentarios |

Centro Virtual Cervantes
© Instituto Cervantes (España), . Reservados todos los derechos.