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| Maqroll
nos ofrece una lección sobre la aventura de vivir. Al igual que los
seres de la mitología, enseña que los hombres se hicieron grandes
con la superación de las dificultades. De allí su relación con don
Quijote. El personaje tiene para nosotros tres momentos culminantes.
Primero en Oración de Maqroll, en la cual surge el personaje
y pide a Dios clemencia por sus sueños. Segundo, la visión de un barco
desde la cárcel de Lecumberri, según lo anotado en las cartas a Elena
Poniatowska. Allí dice que Maqroll «es el tipo que está allá arriba
en la gavia, que me parece el trabajo más bello que puede haber en
el barco. Allá entre las gaviotas frente a la inmensidad y en la soledad
más absoluta, Maqroll es la conciencia del barco. Los de abajo son
un montón de ciegos. El gaviero es el poeta, es el que ve más lejos
y anuncia y ve por todos». |
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La tercera, de La última escala del Tramp
Steamer, en Helsinki, el poeta Álvaro Mutis camina por entre los
relumbrantes edificios, cúpulas y los muelles de color sangre. De repente
como una luz, aparece ante sus ojos ese barco que se convierte en
una de sus novelas más importantes. Allí se quedó mirándolo y diciendo que
se trata del testimonio de nuestro destino sobre la tierra. Por ello esta
es una de las ocasiones en las que Maqroll surge por encima de la memoria
y el tiempo, y mira más allá de sí mismo como obnubilado. |
Maqroll vive caminando sobre sus azares,
igual que el equilibrista sobre su cuerda. Así para ambos la realidad
se convierte en su propio espejo y de la vida que lucha por sobrevivir.
Esto equivale a encontrar en la mirada el resumen de pasado y presente.
En este caso, se nos asemeja a Edipo horrorizado con su propia visión.
El personaje le da a la poesía y prosa de Mutis ese fervoroso acto de
iluminación que la caracteriza. Para Maqroll «la muerte es un asunto cotidiano».
Él surge de la muerte y vive a través de ella. De allí su reiteración
en la palabra citada, expresión clave que define la imagen de cada momento
como plenitud y reflejo de la hora decisiva que es el final de la vida.
Sin embargo, Maqroll tiene la virtud de convertir en luz sus pensamientos.
Así surge como rescatado de las aguas para darle vida a su creador, y
toma cuerpo en la poesía. Son los momentos en los cuales marchan los dos,
hombro a hombro, para encarnar esa vida que ahora los lleva más allá de
cualquier otra posibilidad. Ella representa lo definitivo que busca esta
poesía, como una manera de hallar lo permanente de la palabra.
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