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Entre la amplia colección de obras del Museo del Prado, encontramos muy buenos ejemplos
de retrato: la célebre obra de El Greco, El caballero de la mano en el pecho, y
también la imagen que Vicente López Portaña nos transmitió del inmortal Goya. Por otra
parte, la importancia del retrato cortesano no puede pasar inadvertida: una esencial
aportación a este género es la de autores como Alonso Sánchez Coello y Juan Carreño de
Miranda. En cuanto a los rostros que podemos encontrar en las obras de género, destacan
los de Murillo (La gallega de la moneda) y la representación del filósofo
Demócrito que realizó José de Ribera.
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