Antes de seguir adelante en nuestras pesquisas, les invito a echar un vistazo a los anuncios por palabras, prestando especial atención a la oferta laboral y al dato estremecedor que mostramos. Ahí lo tienen: 70 enfermeros
y enfermeras solicitados por el Gobierno holandés ¿para sus
dispensarios de atención primaria? No. ¿Para paliar la escasez
de personal sanitario en los hospitales? No. ¿Para la atención
de personas impedidas? No. En Holanda se necesitan enfermeros
para la recogida de espárragos.
Desconozco los cuidados que requieran las yemas comestibles holandesas, pero parece cuanto
mínimo exagerado que su recolección precise manos de profesionales sanitarios cualificados y con experiencia, pero ya digo que no entiendo nada de espárragos.
En todo caso, es cierto que cada vez se solicita mayor especialización laboral, y es importante la formación en todos sus aspectos. Vean, por ejemplo, el siguiente anuncio
en el que se solicitan comerciales para la fidelización de clientes —¿existe la palabra
fidelización?—. Puestos para los que se exige
una natural actitud y vocación comercial y de orientación al
cliente, edad comprendida entre los 23 y los 35 años y… ¿Han
leído bien? ¿Pone realmente eso? ¿Será un error?
Ya les decía que todos
sufrimos las conmociones de un ámbito laboral cada vez más complejo y competitivo, casi tanto como el académico, ya que al amparo de las nuevas leyes educativas han nacido multitud de especialidades insólitas, como
esta que se indica en la noticia, la enseñanza del tanga o braguita, por lo demás prohibida, según parece, por las autoridades académicas, celosas, como siempre, de sus privilegios.
Malo es que se empiece con las prohibiciones, porque se comienza con la enseñanza de las braguitas, y se llega a prohibir el uso de personas, como muestra
un cartel, que ustedes me contarán qué quiere en realidad decir, o prohibir.
Y esto no es todo; la siguiente imagen apareció en una tienda de modas y tejidos, según la información, en la que alguien tuvo la feliz idea de anunciar una oferta con este desafortunado texto.
Algo parecido a lo que plantea el siguiente anuncio, donde no sólo se ofrecen tres noches de hotel al precio de dos, sino que por la compra de un vuelo
se regala el acompañante. Desconocemos si,
dependiendo del tipo de billete, habrá posibilidad de elección
respecto a la altura, color de ojos, medidas físicas y
aficiones del acompañante en cuestión.
En todo caso, para presumir, nos quedamos con el anuncio de esta empresa de reformas
en el que se ofrecen presupuestos sin compromiso para la actualización del 4.º de baño, que ya tiene mérito. Porque convendremos que desde los trece aseos de Isabel Preysler, y la caseta del perro con calefacción, no habíamos visto nada de tanto merecimiento.
La expansión inmobiliaria
que no parece tener freno. Díganme lo que les sugiere el
ascensor de tres dormitorios de este anuncio.
¡Tres dormitorios! Por pequeños que sean, se trata de
una propiedad en toda regla.
¡Y no paramos! porque para tecnologías punta nada como el siguiente invento que a buen seguro hará las delicias de los cocineros más exigentes. Un horno microondas capaz, como se explica en la información, de freír huevos fritos. Toda una hazaña, no me negarán.
Y es que hay veces en que las palabras se ponen a hacer de las suyas en cuanto se les da suelta. Ahí tienen el siguiente anuncio, ahora que nos habíamos casi recuperado de la oferta inmobiliaria. Se trata de una empresa que garantiza el impago mensual por el inquilino, para que los propietarios de pisos no se lleven después a engaño.
Un trabajo ímprobo, qué duda cabe, como muchos otros. La siguiente es una información que recoge el incendio de una fábrica en Villaconejos, Madrid, dedicada a la fabricación de ropa usada, mucho más cómoda que la ropa nueva, indudablemente, y además mucho más barata. Tal vez las palabras
almacén, depósito o nave habrían creado menos
problemas a los lectores.
Lo mismo que en la
noticia que ahora vemos donde aparecen en primer plano tocones y árboles talados por
un Ayuntamiento madrileño, sorprende que el redactor haya elegido la palabra
poda.
¿Y qué me dicen de estas originales labores de desconstrucción que muestra la fotografía? Una desconstrucción,
desde luego, en toda regla, a juzgar por los resultados.
Y es que hay quien por no llamar la atención, o por simple modestia o apocamiento, parece que se enfrenta a la realidad con cautela. Todo lo contrario que este civil norteamericano, camionero de profesión, que, como indica el pie de foto,
asegura haber sido secuestrado en Irak por un grupo insurgente. Y para demostrarlo, no dudó en hacerse una foto esposado en el asiento de atrás de un coche, al lado de un encapuchado armado con un fusil de asalto que, por lo demás, es altamente probable que fuera un secuestrador de verdad. Afortunadamente, fue liberado a los pocos días, sano y salvo.
Y terminamos este capítulo con tres perlas de indudable valor. La primera tiene que ver con el pan, un sano alimento festejado tras ocho mil años de historia ya que al parecer ya era cultivado en la Edad de Piedra. Es cierto que con el paso de los años en vez de cultivarlo, y para evitar la dependencia de las cosechas, lo fabricamos. Como la ropa usada, igual.
La otra noticia tiene que ver con un concierto solidario de la
Orquesta Sinfónica de Radiotelevisión Española para contribuir a la catástrofe
ocasionada por el Prestige.
Así leído parece que por si no fuera poco el vertido de fuel,
los damnificados tuvieron que soportar el concierto.
Y la última contribución que prometíamos es este anuncio por palabras en el que, como ven, se ofrecen siete novicias asturianas.
Cierto es que se habla de falta de vocaciones, pero andar por ahí vendiendo novicias no sé si es una buena solución. Lo mismo se trata de una errata y querían decir novias, lo que tampoco mejoraría mucho la situación. En todo caso, y por quedarnos tranquilos o siquiera con la sospecha de la tranquilidad, el anuncio
completo lleva a pensar que lo que en realidad se venden sean siete novillas. Pero, en ese caso, ¿en qué estarían pensando?