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19731973Tras la publicación de Movimiento perpetuo se suceden los continuos viajes tanto por el continente americano como por el europeo. Asiste al Encuentro de narradores latinoamericanos en la Universidad de Windsor (Canadá) y pasa tres meses en la de Berlín. 19741974 Viaja a Buenos Aires con un grupo de intelectuales mexicanos al Encuentro con escritores argentinos. 19751975 Recibe el Premio Xavier Villaurrutia, uno de los más prestigiosos de México, y viaja a Varsovia, ciudad en la que coincide con Juan Rulfo y Julio Cortázar, escritores con los que siempre mantuvo estrecha amistad y a los que evoca, junto a otros muchos escritores latinoamericanos (como Jorge Luis Borges, José Donoso, Luis Cardoza y Aragón, Claribel Alegría, Álvaro Mutis, Juan Carlos Onetti, Miguel Ángel Asturias) en La letra e, La vaca y Pájaros de Hispanoamérica. Y es que la amistad es uno de los valores a los que Augusto Monterroso ha dado más importancia y, si bien en el mundo de la literatura se han sucedido rivalidades y competencias, supo mantener excelentes relaciones con sus colegas del ámbito de las letras hispánicas. 19761976 Contrae matrimonio con la escritora mexicana Bárbara Jacobs con quien se instala en una casa de la calle Rafael Checa del barrio de Chimalistac de la capital mexicana. 19781978 Prosiguiendo con su impulso de dejar tiempo suficiente entre publicación y publicación sale a la luz la única novela del autor: Lo demás es silencio (la vida y la obra de Eduardo Torres). 19791979 Siguen los viajes por motivos de trabajo a distintos países: se reúne en Las Palmas de Gran Canaria en un congreso de escritores de habla española; se traslada a la Unión Soviética y luego a Puerto Rico, como invitado de la universidad; interviene como miembro del jurado del Premio Casa de las Américas en La Habana y participa en diversos acontecimientos literarios en ciudades como Barcelona, Managua, Berlín, Sevilla, Toronto, Madrid, Oviedo, Buenos Aires, París, Cali, Milán, Deyá, donde asiste al 89 cumpleaños del escritor británico Robert Graves. Se publican distintas ediciones de sus primeros libros y otros nuevos: aparece Viaje al centro de la fábula, un libro de entrevistas y conversaciones con distintos escritores y críticos literarios como Jorge Ruffinelli, José Miguel Oviedo, Margo Glantz, René Avilés... 19831983
19871987 Publica La letra e. Fragmentos de un diario en cuyo prefacio confesaba:
19911991
Como anécdota valga la sesión en que se trató su afición a los palíndromos. Cuando contó cómo se inició en el cultivo de esta forma tan primitiva que incluye como intertexto en Movimiento perpetuo, confesó que durante años se reunía con un grupo de amigos y que solía apuntar los juegos de palabras que aquéllos emitían durante las reuniones. De ahí surgió un pequeño ensayo sobre el tema; también confesó que se necesitaba un talento especial para el palíndromo, de manera que él acuñó lo que sus amigos llaman el falso palíndromo. Al respecto animó a los asistentes con estas palabras:
19921992 Sale a la luz su libro de dibujos Esa fauna, al tiempo que se exhibe una colección de los mismos en un museo mexicano. Se puede decir que Monterroso va dejando a un lado esa timidez de la que ha hecho gala a lo largo de muchos años. Asimismo, aparece Antología del cuento triste, una colección de cuentos, llevada a cabo junto con Bárbara Jacobs, que tiene como denominador común el tema de la tristeza en la literatura universal. 19931993 Publica Los buscadores de oro, una biografía que rompe los moldes de este género, ya que termina de contar su vida con quince años. El último párrafo de Los buscadores de oro dice así:
19931993 Regresa a Guatemala como escritor reconocido, pues es nombrado miembro de la Academia Guatemalteca de la Lengua. Se publica La oveja negra y demás fábulas dentro de una serie de periolibros editada por la Unesco en cuatro idiomas, ilustrada por el pintor mexicano Francisco Toledo. Tuvo un primer un tiraje de tres millones y medio de ejemplares. 19941994 Bárbara Jacobs publica Vida con mi amigo, un libro que bucea, con admiración, en las preferencias de ambos en lo que se refiere a distintas artes: la literatura en primer lugar, pero también la música, la arquitectura y la pintura. Esta obra es una vívida aproximación a un retrato biográfico de Monterroso, llevado a cabo con amor y devoción, ya que en Vida con mi amigo la autora insiste, sobre todo, en presentarlo como un ser humano obsesionado por los problemas cotidianos, pero también por las disquisiciones filosóficas más loables. Evocando el momento en que ambos se conocieron, dice la voz narradora de Vida con mi amigo: «Lo conocí flanqueado por Faulkner y por Balzac, dos cuentistas entonces jóvenes que se parecían a Faulkner y a Balzac. Faulkner se reía echando la cabeza para atrás, pero no tenía el pelo gris; Balzac se reía sin hacer ruido, o haciendo el ruido que harían dos faldas de seda al rozarse una con otra, como dijo el poeta, o según se refirió Kafka a la forma de comunicarse de su Odradek. Mi amigo sonreía, no se quedaba sentado por largo rato, llevaba puesta una corbata de flores amarillas y rosas, se detuvo detrás de mí un instante y yo, embebida de zen, supuse que me transmitía la Baraka». Juntos compartieron a lo largo de veintitrés años de vida en común la misma pasión por la literatura, la música y la amistad. 19951995 Viaja a distintas ciudades europeas y americanas como escritor invitado: Las Palmas de Gran Canaria, Bruselas, Caracas, San Antonio, Mérida. Imparte una conferencia en la Biblioteca Nacional de Madrid dentro del ciclo «Grandes escritores», que Monterroso dictó en honor de Borges y que luego publicaría en su libro La vaca, editado en 1998, con el título de «El otro Aleph». 19961996
19971997 Se le concede el Premio Nacional de Literatura y es nombrado «Hombre del año» en Guatemala y asiste en la Casa de América, de Madrid a unas conferencias sobre el cuento latinoamericano; de allí se traslada a Bergen, Noruega, donde participa en distintos eventos en la universidad. 19981998 Vuelve a Madrid para formar parte del jurado del premio Reina Sofía de Poesía, que gana ese año José Ángel Valente. Se publica La vaca, considerado como el mejor libro de narrativa del año en México. 19991999 Imparte un taller de creación y de cuento durante varias semanas en Casa de América, en Madrid, y recibe el Premio Felipe Herrera Lane a la Integración Cultural y el Desarrollo de América Latina y el Caribe, en Santiago de Chile. 20002000 Este año aporta a la cronología de Monterroso un premio que pondrá el broche de oro a su carrera literaria: el Príncipe de Asturias de las Letras. Con éste se premiaba a un escritor centroamericano y a un género literario, el cuento «como género del que él es, en lengua española, uno de sus más egregios representantes. Realidad y fantasía, sátira y humor, concisión y agudeza, son las principales características de sus obra». En su discurso de agradecimiento, en octubre de 2001, afirmaba su genealogía precolombina al tiempo que evocaba sus afiliaciones literarias y denunciaba, sin tapujos, los abusos a los que se han visto sometidos los países latinoamericanos. Decía así:
Con este párrafo, Monterroso quiso asentar definitivamente una posición que defendió a lo largo de su vida como escritor: su comprometida actitud cívica, más que política, según sus palabras, la cual reforzaba un compromiso con las causas que promueven la justicia y combaten la pobreza y la desigualdad. 20012001 Durante el mes de julio participó como invitado en las jornadas «Siete mil personajes en busca de autor», dentro de los cursos de verano que la Universidad Complutense organiza en El Escorial. Allí confesó:
20022002 Los primeros meses del año 2002, pese a su debilitada salud, Monterroso trabaja en la recopilación de los textos que salieron a la luz en agosto de ese mismo año en México y que componen el libro Pájaros de Hispanoamérica, un tributo de amistad y admiración a sus coetáneos escritores. Hasta el día de su muerte, acaecida en Ciudad de México el 8 de febrero de 2003, estuvo trabajando en la segunda parte de sus memorias, que comprenden desde los 16 hasta los 22 años, es decir, lo que constituye, en sus palabras, su época de formación intelectual y cívica. En México, donde descansa en el panteón español, numerosos escritores, tanto latinoamericanos como españoles, le rindieron un cálido homenaje de afecto y reconocimiento en las páginas de los distintos diarios y revistas que aludían a su deceso. Sin duda alguna, con su fallecimiento se cierra uno de los capítulos más inteligentes y bellos de la literatura en lengua española. |
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