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19571957
Trabaja como corrector de pruebas en la prestigiosa editorial mexicana
Fondo de Cultura Económica y como redactor en la Revista de la
Universidad de México. De estos años data su entrañable amistad
con Tomás Segovia, Jaime García Terrés, Jose Emilio Pacheco, Juan García
Ponce, Carlos Monsiváis y Vicente Rojo (pintor que ha colaborado en las
primeras publicaciones de Monterroso en la editorial Era, con la inclusión
de los propios dibujos de Monterroso en sus libro de 1983, La palabra
mágica), entre otros artistas e intelectuales mexicanos de
renombre.
19591959
Publica Obras completas (y otros cuentos), su primer
libro, que incluye el cuento más breve de la literatura hispanoamericana,
«El dinosaurio», el más elogiado y alabado de sus cuentos. Italo Calvino
escribió a propósito las siguientes palabras: «Yo quisiera preparar una
colección de cuentos de una sola frase, o de una sola línea, si fuera
posible. Pero hasta ahora no encontré ninguno que supere el del escritor
guatemalteco Augusto Monterroso». Con la publicación de este libro, toda
una leyenda respecto a sus preferencias por la brevedad en la escritura,
empiezan las hazañas que conlleva la tarea del escritor de brevedades y el
nacimiento de una saga de creadores de géneros muy breves, llamados
también microrrelatos, minificciones, o cuentos ultracortos.
Augusto Monterroso trató de explicar en muchas ocasiones el asombro que le suponía
ver un libro suyo en las vitrinas de las librerías y en El autor ante
su obra, declaraba:
De mí sé decir que cuando en 1959 salió a
la luz por primera vez, en México, mi libro Obras completas ( y otros
cuentos), me costó mucho trabajo acostumbrarme a la impresión que me
produjo verme por fin convertido en autor, posibilidad que durante largo
tiempo había yo pospuesto, y lo que sólo movido por solicitaciones ajenas
a mí me atreví a hacer, como pensando en otra cosas, algo tardíamente,
cerca ya de los cuarenta. El día en que por fin eso sucedió me desasosegué
tanto que me sumí en otro silencio de diez años antes de decidirme a
repetir la experiencia con La oveja negra y demás fábulas; y en
otro enmudecimiento más, esta vez de tres, para llegar al tercero,
Movimiento perpetuo. En la misma forma, queriéndolo o no, he terminado
por publicar nueve libros en cincuenta y siete años, a partir de la tarde
en que entregué en un periódico mi primer cuento, en Guatemala y en 1941.
Cuando las reediciones de todos ellos inevitablemente se han sucedido,
recuerdo siempre la salida del primero con parecida emoción. Y, por
cierto, con la misma inseguridad.
Estas opiniones son muestra, sin duda, de la modestia y de la humildad que
caracterizaron la existencia del autor guatemalteco.
19601960
Simpatizante de la revolución cubana hasta su muerte, es invitado por
Fidel Castro y Ernesto Che Guevara a la ceremonia de iniciación de la
campaña de alfabetización en La Habana. Desde esa fecha viaja en numerosas
ocasiones a Cuba, bien como miembro jurado del Premio Casa de las Américas, bien como invitado a conferencias y congresos de intelectuales.
Es conocida su simpatía por movimientos marxistas como las revoluciones
cubana y sandinista.
Cuando después de unas décadas se han planteado
conflictos de difícil resolución en estos países, Monterroso declaraba en
una conversación con Jorge Ruffinelli que le dolía que ya no existiera la
justicia social en estos países ni en el resto del mundo. También se
manifestaba, una vez más, en contra del bloqueo norteamericano que
amenazaba con acabar con el experimento cubano, tan importante y decisivo
para la imaginación, no sólo de los intelectuales, sino también de las
clases trabajadoras de América Latina.
19611961
De este año data su amistad con Gabriel García Márquez, al que publica
su primera colaboración en México en la Revista de la
Universidad de México.
19621962
Se casa con Milagros Esguerra, colombiana y madre de su segunda hija,
María, que nace en 1966.
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19671967
Supone el inicio de los
continuos viajes que realizará Monterroso a
Europa. París, Londres, Barcelona, Madrid, y diversas capitales de los
entonces todavía países comunistas, los del Este de Europa, que lo
acogieron con simpatía y le dieron la oportunidad de expresar en futuros
libros como La letra E, La vaca, o Los buscadores
de oro y Pájaros de Hispanoamérica, los encuentros y hallazgos
con académicos, escritores, investigadores y artistas afines al escritor. |
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19691969
Sale a la luz La oveja negra (y demás fábulas), obra traducida
a numerosos idiomas, entre ellos el chino y el latín. Isaac Asimov
escribió a propósito de La oveja negra: «Estos pequeños
textos, en apariencia inofensivos, muerden si uno se acerca a ellos sin la
debida cautela y dejan cicatrices, y precisamente por eso son provechosos.
Después de leer “El mono que quería ser escritor satírico”, jamás volveré
a ser el mismo». Por su parte, Carlos Fuentes escribió lo siguiente con
motivo de la traducción al inglés de La oveja negra: «Imagine el
fantástico bestiario de Borges tomando el té con Alicia. Imagine a
Jonathan Swift y James Thurber intercambiando notas. Imagine una rana del
condado de Calaveras que hubiera leído realmente a Mark Twain. Conozca a
Monterroso».
Acerca de su interés por las fábulas y de cómo le sirvieron para
expresarse tal y como deseaba en esos años, el autor confesaba:
De pronto
me encontré con la fábula, de pronto tuve la inspiración, si se vale decir
así, de que algún tema de los que tenía lo podía tratar muy ligeramente y
muy casi para mí, novedosamente en cuanto a la forma, como fábulas. Y así
me metí a esto, no sé con qué resultado, pero yo creo que fueron bastante
bien las que hice, aunque también llegó el momento en que ya no me servían
más. Es decir, yo acabé con el cuento como manera de expresarme, y lo
mismo con la fábula como manera de expresarme y ya no más. Publiqué
cuarenta y jamás he vuelto a escribir otra, ni creo que lo vaya a hacer,
pues siento que me empezaría a repetir.
No deja de sorprendernos la
sencillez con la que Monterroso habla de una obra que ha significado tanto
en la revisión y diseminación de un género reconocido desde la época
clásica, pero llevado por él mismo, en la época actual, hasta límites sin duda
sorprendentes.
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19701970
Se encarga del Taller de Cuento de la Dirección General de Difusión
Cultural de la UNAM, así como el Taller de Narrativa del Instituto
Nacional de Bellas Artes. Allí conoce a Bárbara Jacobs, que participaba en esos talleres
y que se convertiría en su esposa en 1976. Los dos compartían idéntica
pasión por la lectura, los viajes literarios y la vida sosegada, muy lejos
de los actos públicos y las reuniones. Juntos llevaron a cabo la
recopilación y posterior publicación de Antología del cuento triste
(1992), un homenaje al cuento, a la tristeza y a la alegría. Sus numerosos
viajes y experiencias han sido plasmados en sus respectivas obras. |
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19721972
Publica Movimiento perpetuo, considerado por la crítica mexicana
como el libro mejor del año. Ilustrado por numerosas moscas, este hecho
suscitó la identificación del autor con los insectos, como había surgido
una anterior identificación con los distintos animales, salvajes o no,
cuando la publicación de las fábulas. Al respecto de las moscas,
aseguraba, con mucha seriedad:
Me gustan como tema y me interesan como
seres en quienes yo he visto la representación de lo negativo, del mal, de
la enfermedad, de la muerte, en contraposición a como lo han visto gentes
como Herman Melville, o como Edgar Allan Poe, el mal representado por
seres inmensos o siniestros. El primero con una ballena, el segundo con el
cuervo. Yo, observando a las moscas en la vida real, en los cementerios,
en los basureros, en las gentes heridas, en las cosas que se ven en la
televisión, cómo están las moscas rodeando los cadáveres en estas batallas
entre pueblos, asocié siempre a las moscas con la muerte y con el mal.
Años más tarde, le respondería al participante de un curso que dictó en El
Escorial en 2001 que su animal preferido era la pulga, pues como dice en
su texto «La pulga en la oreja», este animal es el más parecido al
prototipo del escritor nocturno, dubitativo e insomne, un animal muy
humilde pero fuerte al mismo tiempo:
[...] esa pulga que en mi fábula se propone ponerse desde mañana mismo al
trabajo para convertirse en el gran escritor que anhela ser, siempre y
cuando en el camino no se presenten las dificultades y los tropiezos que
han tenido que afrontar los verdaderamente grandes; si bien termina
envalentonada, como con frecuencia lo ha sido en su vida, capaz de picar y
chupar la sangre de los desposeídos, pero también, a lo largo de los
siglos, de reyes, papas y emperadores.
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