Centro Virtual Cervantes

Actos culturalesNombres propios

Augusto Monterroso

Inicio



Por Eduardo Becerra Grande
Titular de Literatura Hispanoamericana (Universidad Autónoma de Madrid)


«Para bien o para mal, lo que en mayor medida me acontece son libros»
La letra e

Son muy abundantes, y han sido suficientemente señalados, los ecos y los rastros que la obra de Miguel de Cervantes ha dejado en la vida y la literatura de Augusto Monterroso. Además de sus constantes declaraciones en las que sitúa al autor del Quijote en el puesto más alto de sus influencias literarias, junto a algunos nombres más como Montaigne, Swift, Borges y Kafka, en su obra aparecen una y otra vez citas y paráfrasis cervantinas, personajes de la misma estirpe, como el Leopoldo de «Leopoldo (sus trabajos)» o el Eduardo Torres de Lo demás es silencio, y episodios, como el descrito en «Cómo me deshice de quinientos libros», que tejen una red de referencias con las que se nos abren las puertas a significaciones más profundas de la presencia cervantina en la obra de Monterroso, y que tienen que ver con la concepción de la escritura literaria como ejercicio necesitado de una total libertad, el rechazo a la solemnidad y el uso de la ironía y el humor como lentes que nos hacen ver la verdadera dimensión de la realidad y de los comportamientos humanos.

Toledo, España, 1967.Entre tan abundantes huellas, hay un rasgo de su obra que quizás esconda una de las mayores lecciones cervantinas, la más valiosa asimilación que de ese legado ofrece su literatura. Constituye un lugar común en la crítica de la literatura de Monterroso la insistencia en la liviandad y el carácter inofensivo sólo aparentes de sus textos, en los que, bajo ese velo, se esconden constantes cargas de profundidad, en forma sobre todo de referencias intertextuales más o menos escondidas, que, sin abandonar una economía verbal llevada al extremo, ensanchan enormemente sus sentidos. Esta sencillez transformada en complejidad, que no renuncia a la escritura amena, invita a hacer de la lectura un viaje que discurre por sendas diversas, entrecruzadas, sinuosas pero siempre gratificantes. Es literatura que se nutre incesantemente de literatura, como alguna vez él mismo la definió, y que nos muestra a un excelente escritor que es previamente a ello un excelente lector. En esto Monterroso no se distingue especialmente de muchos otros grandes autores, lo que sí quizás constituye uno de sus rasgos singulares es que esa condición de lector se hace explícita en su escritura de manera incesante. Así, su biblioteca no se limita a ser el taller o laboratorio de aprendizaje de su oficio sino que aporta también muchos de los materiales más importantes de sus escritos. Es entonces literatura que se hace con lecturas, que se va tejiendo gracias a ellas, literatura que plasma la imagen frecuente de narradores lectores que llenan su escritura con parodias, citas y paráfrasis de otras obras y autores antes leídos y posteriormente reescritos.

Si las reminiscencias cervantinas de Eduardo Torres, por poner un ejemplo diáfano, son indiscutibles, es asimismo innegable que Monterroso nos ofrece a partir de sus obras la imagen de un escritor que descubrió que la lectura era una de las mejores maneras de acercarse al mundo, incluso de transitarlo, que descubrió en la incorporación de la lectura al propio texto una fórmula excelente para lograr que esa condensación extrema típica de sus textos breves no hiciera que se quedaran en simples anécdotas sino que lograra convertirlos en ficciones de gran profundidad y complejidad, a pesar de la escasez de palabras. Habitar el mundo a través de la lectura, hacer de la lectura el mecanismo fundamental de conocimiento de la realidad, situar en la lectura el germen de la gran literatura; estamos hablando de Monterroso, pero esos y no otros fueron los grandes legados de Miguel de Cervantes y su Don Quijote.

 

Subir
| Acerca de Monterroso |

| Portada del CVC |
| Obras de referencia | Actos culturales | Foros | Aula de lengua | Oteador |
| Rinconete | El trujamán |

| Enviar comentarios |

Centro Virtual Cervantes
© Instituto Cervantes (España), . Reservados todos los derechos.