La fachada oriental de la
ampliación de Almanzor
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La fachada oriental de la Mezquita de Córdoba, perteneciente toda ella a la ampliación realizada por Almanzor en la última década del siglo X, es la más majestuosa de todo el edificio por la monumentalidad de sus siete portadas. Ante el mal estado de conservación en que se encontraban fueron restauradas, salvo las dos más meridionales, por el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco a principios del siglo XX; intervención que ha sido muy discutida por la crítica moderna ante las grandes zonas que tuvieron que ser rehechas.

Vista general. (Pulse en la imagen para ampliarla).

Realmente nos gustaría reivindicar, aunque no es necesario, la dimensión del arquitecto Velázquez Bosco, ya que antes de su intervención estudió dibujos y fotografías antiguas así como toda la construcción, palmo a palmo, en busca de testigos que le permitieran conocer cómo era exactamente la obra primitiva. Su honradez llega a tal extremo que, en sus propias memorias de la intervención realizada, explica que no se atreve a acometer la restauración de las dos portadas más meridionales porque no dispone de los suficientes datos como para poder saber a ciencia cierta cómo eran éstas; además ve en ellas cualidades diferentes respecto a las otras.

Todas las portadas presentan una composición muy similar. Se articulan en tres calles, de las que la central es la de mayor anchura y altura. La calles laterales se dividen en tres cuerpos y presentan un vano ciego adintelado en el piso inferior, un arco geminado igualmente ciego en el intermedio, mientras que en el superior hay una ventana provista de una bella celosía cobijada por un arco polilobulado. La calle central es la más monumental y en ella observamos la puerta adintelada de acceso sobre la que carga un gran arco de herradura provisto de su alfiz, y por encima un friso de arquillos ciegos. Remotamente podría señalarse el origen de toda esta composición en el antiguo esquema de la portada de San Sebastián o de San Esteban de la primera etapa de la mezquita, realizada en el siglo VIII.

De nuevo debe destacarse la decoración de cada una de las portadas. En ellas vemos la alternancia del ladrillo con zonas de piedra trabajadas con motivos vegetales, así como inscripciones coránicas, decoraciones geométricas, la utilización de preciosas celosías y el juego de diferentes tipos de arcos.

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