Almanzor Volver al índice


Pila de Abluciones (1002-1007) hecha para Abd al-Malik, hijo de Almanzor. (Hoy en la Madrase Ibu Yusufde Marrakech)

La muerte de al-Hakam II en 976, y la subida al trono de su hijo Hisham II, aún niño, hizo que su tutor Muhammad ibn Abi Amir, perteneciente a la esfera militar, tomase las riendas del poder. Terminó apartando al propio príncipe y acabó creando una verdadera dictadura militar, cargada de tintes populistas, en la que él mismo intentó emular a los califas. Así, imitando al gran ‘Abd al-Rahman III, fundó su propia ciudad, llamada Madina al-Zahira, en la parte oriental de Córdoba, y al igual que aquéllos decidió ampliar una vez más la mezquita aljama.

Sus grandes victorias sobre los cristianos y sus algaras en el norte de la península, saqueando ciudades tan importantes como Barcelona o Santiago de Compostela,  hicieron que se le conociese con el apelativo de Almanzor, nombre que viene de la expresión árabe «al-Mansur bi-llah», es decir, ‘el victorioso de Dios’.

Murió en el año 1002 en la población soriana de Medinaceli por las heridas que recibió en la batalla de Calatañazor, según las crónicas cristianas. Tras su desaparición, el Califato de Córdoba quedó sumido en la agonía, lo que permitió que, a partir del año 1031 e incluso antes, los diferentes gobernantes de las provincias se declarasen independientes; esto supuso el final de dos siglos de gobierno omeya en la Península Ibérica y el nacimiento de los denominados reinos de Taifas, entre los que destacaron los de Zaragoza, Sevilla, Toledo, Granada, etcétera.

Subir